La fortuna de hacer fortuna I
Salazar, Antonio
ISBN: 9788460984740
Editorial: Antonio Salazar García (autor-editor)
Fecha de la edición: 2010
Ambrosio
Jiménez, Antonio Plasencia, Amid Achi, Ram Bhavnani, W. Kissling,
Carlos González TOledo, Juan Fuentes, Pedro Luis Cobiella, Martín García
Garzón y Miguel Galindo son empresarios en Tenerife.
El periodista
Antonio Salazar los ha reunido en este libro de entrevistas en el que
abordan la apasionante historia de sus empresas pero también hablan
sobre los temas que les preocupan.
La fortuna de hacer fortuna II
Salazar, Antonio
ISBN: 9788461364855
Editorial: Antonio Salazar García (autor-editor)
Fecha de la edición: 2009
SHYAM
ASWANI
Muchos son los
empresarios con los que he tenido la oportunidad de hablar que justifican buena
parte de su éxito profesional con la suerte, tocados por la Divina Providencia
y lanzados hacia la fortuna por tan caprichoso azar.
Es ciertamente
decepcionante para quien intenta indagar en las razones que motivan una
trayectoria exitosa en el siempre complicado mundo de los negocios basar una
argumentación en algo tan inmanejable como la ventura.
Tanto que solo
aceptaría que las referencias sean en el mejor espíritu Jeffersoniano: ‘creo
mucho en la suerte y he constatado que, cuanto más duro trabajo, más suerte
tengo’.
Empero, el
caso del Sr. Aswani sí es distinto porque en su carrera ha tenido dos golpes de
fortuna que, no obstante, no desmerecen en absoluto su brillante trayectoria.
Empezando con
su primera tienda y tras unírsele diversas contrariedades se encuentra con que
no podrá atender un inminente pago.
Esto le
preocupaba bastante porque hasta ese momento se había ganado fama de ‘chico
serio y cumplidor’ y estaba a punto de ser cuestionada esa idea.
Almorzando le
fue ofrecido un pedazo de lotería para un sorteo a celebrar esa misma noche y
pese a su falta de costumbre en juegos de azar, compró un billete que fue
premiado con 42 euros, suficientes para atender el pago sin mayores incidencias
(a mediados de la década de los setenta, el periódico costaba 8 pesetas y la
cantidad del premio era equivalente al salario mínimo interprofesional).
La segunda vez
que se tropezó de frente con el azar fue estando ya en Tenerife.
Tras una
arbitrariedad administrativa -no le daban el permiso de trabajo para el Puerto
de la Cruz sino para el aún por descubrir Sur de la Isla, lo que no le vino
nada mal-, buscando locales donde instalar su negocio y ante la negativa del
dueño de uno de ellos para alquilarle pues tan solo pretendía vender, se
encontró a su casero de Málaga por la calle, sin que ese encuentro estuviese
previsto ya que ninguno sabía de la presencia del otro en la Isla.
Le pidió que
le acompañase para que le diese referencias suyas al obstinado propietario que
terminó por acceder.
Todo lo demás
ha sido duro trabajo pero también divertido hasta conseguir ser un empresario
apreciado y querido por muchos de sus colegas, en especial en el sur de
Tenerife, donde se valora su seriedad y grado de cumplimiento de la palabra
dada.
-Nació
en Puna, India, el 7 de diciembre de 1949. Una ciudad pequeña, cerca de Bombay.
Cumplirá
pronto 60 años.
‘Hace no
mucho, unos amigos me preguntaron si me gustaría tener 20 años menos. Mira, yo
estoy encantado con mi vida, como estoy y nada quiero cambiar. Siempre he
creído que estoy en la mejor etapa de mi vida’
-¿Siempre
ha sido así?
‘No tengo
motivos para quejarme y pensar lo contrario. Tengo una tendencia natural a
recordar
los mejores momentos, así que normalmente
creo que estoy en ese momento especial de mi vida’
-Hábleme de su infancia.
‘Terminé
mis estudios allí, en la India, me gradué en la universidad y soy economista.
Así que estuve 11 años en el colegio y cuatro más en la universidad.
Mi
padre tenía un pequeño negocio de electricidad y yo ayudaba en él cuando
terminaba en el colegio. El negocio no era grande ni daba para muchos lujos
aunque nos permitía vivir. Era un comerciante y hombre de negocios de su
tiempo’
-Esa universidad, ¿era pública o privada?
‘Era
privada, aunque yo era un buen estudiante así que recibí la Scholarship (beca)
del Gobierno, que me ayudaba a pagar los estudios.
Pero
era un crédito, que tenía que devolver en el momento en que empezase a trabajar
aunque no te ponían un tope de tiempo para hacerlo. De hecho, yo lo devolví
cuando volví a mi país en el año 1977, sin intereses y sin que jamás me lo
hubiesen reclamado’
-¿Recuerda de cuanto fue el crédito?
‘3.000 rupias. Parece una
cantidad ridícula, pero entonces era importante y permitía estudiar en la
universidad. Son unos 50 euros al cambio de hoy’. (Vuelve a calcular) ‘No puede
ser’, usa la calculadora y
sentencia que está bien. ‘Esa es la cantidad que tuve que devolver’
-¿Se
le daban bien las matemáticas, como a todos los hindúes?
‘Sí, claro. Y
el inglés’
-Está
bien acreditada la capacidad de las personas de su país a la hora de hablar
idiomas.
¿Usted
cuantos habla?
‘Yo hablo
cinco o seis, pero es que en la India se hablan un montón de dialectos. Sindi,
indi, marathi, inglés,...’
-Y
un buen español.
‘Muchas
gracias’
-Ram
Bhavnani, conocido inversor que ya contó su historia en la primera parte de ‘La
Fortuna de hacer fortuna’ y del que soy biógrafo en ‘Los secretos para ganar
dinero en bolsa’ (LibrosLibres,
2007) vivió en la misma zona. ¿Se conocieron allá?
‘Él vino
después, como mucha de la inmigración que llegó de Pakistán, gentes que lo
perdieron todo. Lo he
conocido aquí’
-¿Qué
recuerda de Puna?
‘Lo que recuerdo
sigue siendo lo que hoy me llama la atención. Mucha gente y muchas bicicletas’
-¿Qué
religión profesa?
‘Soy hindú’
-En la escuela, ¿también acudía a un colegio
religioso?
‘Sí,
era un centro privado aunque como siempre fui buen estudiante, conseguía un
descuento en la tasa del 50%. Es un colegio que sigue estando en pie,
gestionado por un grupo religioso.
Es el St. Mira School, muy famoso en mi
país. Teníamos unas clases de religión obligatorias, con rezos por espacio de
30 ó 40 minutos antes de empezar las clases’
-¿Era buen estudiante por necesidad o por qué le gustaba?
‘Por
necesidad, pero también por miedo a mi padre. Nos castigaba mucho, así que
prefería no contrariarle
y mostrarle mi respeto. Era una forma de hacerlo, la de estudiar. Siempre me
decía que fuese bueno’
-¿Sus hermanos han sido tan buenos estudiantes como usted?
‘Son
diferentes, aunque ellos no terminaron la graduación. Eran dos hermanos y una
hermana. Mis
hermanos están aquí, en España. Incluso uno de ellos trabajó conmigo y está
ahora con su propio
negocio en Lanzarote’
-Usted termina sus estudios y decide venir a España. ¿Por qué
elige el país?
‘Vine
vía París, en Air France. En Puna ya había mucha gente que hablaba de España
aunque había
otros muchos que conocían diferentes lugares. Hong Kong o Londres eran los más
populares porque entonces, como hoy, había muchos paisanos que tenían
familiares en el exterior, en el extranjero. Algunos comentaban ya la pujanza y
el futuro próspero que aguardaba a Torremolinos.
Hablamos
del año 1973 y llegué el día de Reyes en lo que era mi primera salida al
exterior. Había entonces mucho turismo norteamericano’
-¿No le atraía más Hong Kong, por ejemplo? Allí estaría más cerca
y hablaba inglés. Es que en ese momento, aunque era el tardo-franquismo, no se
me ocurre que podría atraerle de España.
‘No,
para nada. Yo tenía un amigo en el colegio que no había ido a la Universidad y
que sí había viajado a Hong Kong, estuvo trabajando cuatro años y las cosas no
le fueron bien del todo.
Así
que lo dejó y se marchó a Málaga y fue el contacto con él lo que terminó por
decidir del viaje a España.
Yo
quería ir a un sitio donde conociera a alguien y, a poder ser, que ya le fueran
bien las cosas’
-¿Qué trae a España?
‘Un
visado de turista y siete dólares, que era la cota oficial que te daban en la
India a la hora de salir’
-¿Y no le da miedo?
‘No,
con 24 años hay más ganas de salir y trabajar que miedo’
-Pero es que incluso viene con visado de turista, pero no lo era.
‘Correcto.
Yo venía a trabajar. El primer mes me quedé en casa de mi amigo, como invitado.
No
me cobró nada por el hospedaje ni la comida. El segundo mes, buscamos una
tienda y empezamos a trabajar.
Él
ya tenía una tienda de suvenir y buscamos un local para abrir otra tienda al 50%.
Mi socio puso el dinero y yo el trabajo. Era increíble, porque en esa época
Torremolinos era una auténtica mina de oro, donde se vendía todo. En tres meses
las cosas fueron rodadas.
Estábamos
sorprendidos, todo se vendía y con un buen margen. Los americanos lo compraban
todo, así que pasado ese tiempo, de buena fe y con voluntad, decidimos coger
una nueva tienda al lado de ésta existente y que cada uno gestionase la suya.
Fue
el momento de la separación. Lo que había aprendido en el negocio de mi padre
era a ser formal, correcto y cumplir siempre con la palabra dada.
Esto
ha sido una constante y la clave para haber llegado hasta aquí, porque me ha
salvado en alguna ocasión.
Siempre
había cumplido mi palabra, es cierto que en ese momento en temas menores por la
propia entidad de mis negocios entonces. Si había que hacer letras, que era lo
habitual, se hacían a 30, 60 ó 90 días.
Era
costumbre que la gente comprase mercancía y luego no la pagaban dedicándose a
pelotear letras. Yo siempre cumplía, un día antes de que venciese me preocupaba
de que al día siguiente hubiese dinero en la cuenta para atender el pago.
Esto
me ayudó mucho porque la gente empezó a considerarme un chico serio. Así me
enviaban mercancía y yo pagaba.
En
una ocasión se me acumuló mucha y dos días antes del vencimiento de la letra no
tenía dinero para pagarla.
No
sabía qué hacer y esto que te cuento, te lo tienes que creer porque es verdad.
Nunca
compro lotería ni nada de ningún otro juego de azar. Pero, estando comiendo, una
persona llega ofreciendo lotería y le compro un pedacito. Al día siguiente,
miro el número y me había tocado un premio.
Pagué
la letra, no fue gran cosa, unas siete mil y pico pesetas (algo más de 42 €),
pero sirvió para poner la cuenta en condiciones de atender el pago. Lo
consideré un milagro y desde entonces no he vuelto a jugar a la lotería’
-¿Con qué dinero monta esa tienda, la primera suya?
‘Con
un poquito de ahorro y el crédito de los proveedores, no de los bancos. Yo ya
tenía esa imagen
y
fama de serio, por lo que los proveedores se mostraron partidarios de ayudarme
a instalarme por mi cuenta. Incluso, algunos, me llegaron a dar seis meses para
pagar. Y eso fue una gran ayuda.
También
conté con la ayuda de un hermano que estaba en Venezuela, enviaba dinero y más
tarde ya vino para incorporarse al negocio’
-Eso coincide en fechas con la crisis de 1973. A pesar de ello,
¿Torremolinos iba como un tiro?
‘Era
impresionante. Había una gran demanda de locales y se empezaron a construir los
primeros centros comerciales’
-Y con esa demanda de locales, ¿usted cómo se hace con el suyo?
‘Conseguí
un local muy modesto, por el que pagué unas 40.000 pesetas (240 euros) de
traspaso.
Yo
no tenía dinero para más, todo el mundo se iba a los centros comerciales y
tenían precios prohibitivos para mí. Así que me marché a buscar a una zona
nueva, frente a un hotel. Se abría el Hotel Cervantes, de 4 estrellas y justo
enfrente, una batería de 7 locales. Había dos vacíos, siendo esos los que
alquilamos.
La
gente salía del hotel y ya estaba en la tienda. Y lo compraban todo. Fíjate, los
domingos me iba a la playa y cogía las conchas y piedras blancas que me
encontraba, las ponía en
los escaparates y se vendían también.
Los
americanos las compraban, pagando a lo mejor 100 pesetas por esas cosas que
recogía de la playa’
-¿Ya hablaba español?
‘El
inglés más, es el idioma que siempre me ha ayudado. Me he dedicado al turismo’
-¿Y el visado?
‘Lo
renovaba porque funcionaba entonces de esa manera. Así fue durante dos o tres
años. Y cuando uno tiene negocios, tenía que solicitar además, el permiso de
trabajo. Lo curioso es que te lo daban, pero no el de
residencia.
Y pasaba que después de tres renovaciones del visado, ya no lo
hacían más, por lo que había que salir del país. Te obligaban a irte, elegías
Portugal o Marruecos, ibas al consulado y solicitabas un nuevo visado. Yo he
ido varias veces a Marruecos, mostraba el permiso de trabajo y entonces te
emitían un visado. Era una condición contradictoria’
-¿Se
sentía bien tratado?
‘Sí, siempre.
En Inglaterra, algunos compatriotas se quejaban de que siempre un extranjero se siente
extranjero. Pero aquí en España, nunca. Siempre me han tratado bien’
-¿Cómo
era ese primer local y cómo le fue?
‘40 metros
cuadrados, como te dije. Lo cierto es que nada más abrir la gente empezó a
entrar y eso que entonces había una ley con un horario comercial muy rígido,
que tenías que poner en la puerta a la vista de todo el mundo y firmarlo.
Pero
cuando a las cuatro volvía para abrir la tienda, había colas de cuatro a cinco
personas esperando para poder comprar’
-Anteriormente
confesó que había tenido problemas para atender un pago, pero ¿por qué llegó a
ese punto? ¿Se equivocó en las previsiones? ¿Por
qué acumuló mercancía de esa manera?
‘No fue por
una sola razón sino por varias. Es que cuando nos separamos mi socio y yo tenía
que compensarle por las mercancías suyas. Yo sabía el stock que necesitaba y
estaba bien calculado.
Así que fue
más bien como consecuencia de la separación. Hoy lo pienso y son cantidades
pequeñas aunque entonces me parecían gigantescas’
-¿Tuvo
problemas en la separación con su socio?
‘Ninguno,
ningún tipo de problemas ni conflictos. Se quedó con el local pegado al mío,
que tenía las mismas dimensiones y siguió con su actividad’
-¿A
él le ha ido tan bien como a usted?
‘No,
lamentablemente. Tenía aquella primera tienda y a ésta segunda le prestaba poca
atención.
Llegaba el fin
de semana y le gustaba salir con amigos y demás. Yo nunca he sido de fiestas y
los domingos que no me dejaban abrir la tienda, yo iba y me metía dentro para
limpiar, colocar mercancía, poner etiquetas, aprovechaba los domingos también
para trabajar’
-Confiese
ahora que es el momento y ya habrá prescrito la culpa, pero seguro que usted
dentro de la tienda atendía a los clientes si estos tocaban la puerta.
(Se ríe y
duda)’Escondido, para que no me multasen. Me la jugaba porque podían
sancionarme en caso de abrir. Pero era muy arriesgado, porque no solo te podían
ver quienes se encargaban de impedirlo, sino algún vecino que te tuviese manía’
Se ve que esa
actuación ha estado muy extendida en todos los sitios con leyes restrictivas de
horarios comerciales, donde los comerciantes que acudían en festivo a sus
negocios, lejos de abrir, se ponían a mirar tras los visillos lo que el vecino
hacía para denunciarlo en caso que se le ocurra abrir al público.
Un ejercicio
de cinismo propio de quienes presionan para obtener leyes para su único
interés, conspirando contra quienes serían sus teóricos aliados; los
consumidores.
Y todavía se extrañan
cuando dejan libertad a los ciudadanos y estos acuden a comprar donde se
sienten bien tratados, en precio, disponibilidad y atención.
-Usted
en esta época está centrado con todos sus sentidos en el negocio. ¿Quería
crecer, tenía un plan de acción?
‘No, yo quería
sobrevivir. No olvide que venía de una familia que no tenía dinero y yo mismo
no lo tenía. Así que me dedicaba a trabajar duro, a finales del año 75, cuando
ya llevaba dos o tres años aquí, cogí vacaciones por primera vez y volví a la
India. Antes ya había traído a mi hermano para que me ayudase’
-¿Era
su empleado?
‘Éramos una
familia tan unida que me da coraje hablar en esos términos, decir que era
empleado.
La verdad es
que yo lo llamé y le envié el billete, así que no había una relación de
jefe-empleado.
Tampoco me
preguntó nunca si le iba a pagar un sueldo ni si era socio mío. En esa época no
hablábamos de esto, bastante teníamos con intentar sacar el negocio adelante’
-Viajó
en el año 1975 a la India. Se muere Franco (20 de Noviembre)
‘Y ahí si
confieso que sentí miedo porque no sabía que podía pasar y en qué manera podría
influirme.
Llamaba todos
los días a mi hermano desde la India para saber qué pasaba. Allí, estando de vacaciones
en casa de un amigo, vi a una chica de 18 años, familia del propietario de la
vivienda, que me presiona mucho.
Le digo a mi
amigo que si me la puede presentar y a los tres días decido que me quiero casar
con ella. Así lo hicimos el 14 de enero de 1976, en Puna. A principios de
Febrero me vine con ella a España’
-¿Sigue
siendo su mujer?
‘Sí, sí, esa
ha sido la mejor decisión que he tomado en mi vida. Si hasta mi casa se llama
Villa Mónica en su
honor’
-Por
lo que cuenta, el suyo no fue un matrimonio pactado como era usual en su país.
‘No, tuve
suerte y libertad para elegir, lo que no era muy habitual. Estuve aquí un
tiempo, vuelvo a mi país y elegí a la chica con la que quería casarme. Antes,
mis amigos me preguntaban con qué tipo de mujer quería desposarme, si con una
que ayudase en el negocio o que fuese una buena ama de casa.
Y yo ya les
decía que quería a alguien que me cuidase a mí y a mi casa, porque defender el negocio ya
lo sabía hacer yo y lo que necesitaba era a alguien que hiciese aquellas cosas
que no sabía o no podía hacer personalmente. A mí esa fórmula me ha funcionado
bien’
-Fue
un matrimonio rápido. ¿A ella le hacía ilusión también?
‘Sí, pero no
lo expresaba. En aquella época no era frecuente ver personas besándose en la
calle, siquiera en España. Entrar en mi país con una revista pornográfica era
motivo suficiente para acabar en la cárcel.
Y es verdad
que en la India muchos matrimonios estaban pactados por acuerdos de familia,
pero no el nuestro. Ella preguntó si el aspirante era bueno, le explicaron que
tenía negocio en el extranjero, que era una buena proposición. Y llevamos desde
entonces juntos’
-Tras
su boda se pone a buscar donde instalar una segunda tienda. ¿Conocía ya
Tenerife?
‘Sabía de su
existencia, claro, pero no la conocía personalmente. Es curioso, porque
entonces sonaba más Gran Canaria aunque amigos nos advertían que las islas
estaban bien pero que eran caras, lo que las ponía fuera de nuestro alcance.
La fortaleza
estaba en los precios de los bienes de consumo que se podían comprar a precios
más baratos que en la Península’
-Por
lo que decide abrir un segundo local en Málaga.
‘Sí, en
Fuengirola. También en un hotel y también lleno de americanos, por lo que las
cosas fueron bien.
Tan bien, que
en apenas tres meses ya teníamos otro local. Y al poco, un cuarto. En algo más
de un año, cuatro locales’
-Por
entonces se acordó en un consejo de Ministros una devaluación de la peseta con
respecto al dólar. ¿Les afectó a ustedes?
‘No, nosotros
comprábamos en España toda la mercancía, así que no teníamos problemas con los
tipos de cambio. Y lo que sí hacía era beneficiarnos, porque para los
americanos estaba todavía más barato y ellos eran nuestros principales
clientes’
-Habíamos
comentado el asunto de sus hermanos en los negocios. Con cuatro locales, ellos
siguen sin plantear el tema societario.
‘Mis hermanos
empezaron a ayudarme y ese era el planteamiento, no se cuestionaba la jerarquía
en la empresa.
Ellos vivían
conmigo, en mi casa; mi mujer les cuidaba, no les faltaba de nada y así fue
siempre. Al menos hasta que empezamos a tener negocios más importantes y ellos
mismos a tener sus propias vidas, casarse, sus casas y demás.
Mi hermano más
pequeño sí me pregunta un día por eso y me dice que en qué condiciones está en
la empresa, si es solo como empleado, como socio o como qué. A mí me sienta muy
mal y le pregunto si alguna vez le ha faltado algo. Me responde que no, pero
que quiere saber en qué condición está allí. Lo que hago es preguntarle a él
qué participación quiere’
-Usted
se molesta, ¿pero no se planteó nunca que eso podría pasar en algún momento?
‘No, nunca. Él
me dice que lo deja a mi criterio. Era mi hermano más joven, el más rebelde,
también lo era en la casa. Aunque me decepcionó en aquel momento, más tarde
comprendí sus aspiraciones.
Nosotros
ganábamos mucho dinero porque casi no se pagaba impuestos. En el gremio de la joyería y del
suvenir se guiaba por convenio y abonábamos dos mil pesetas al año (12 euros) y
no había siquiera que llevar contabilidad.
Eso venía de
la época de Franco y todo lo que vendíamos no pagaba impuestos. Duró unos años
más, así que en el año 1978 teníamos ya cuatro buenas tiendas’
-Todavía
con suvenir.
‘Sí, aunque
poco a poco fuimos introduciendo la joyería’
-¿Qué
les lleva a tomar esa decisión?
‘Empezaba a
existir cierta demanda para ello, los clientes querían ya cadenas de oro,
horóscopos, incluso algunas cosas típicas de España. Como la gente lo pedía,
nosotros atendíamos esa demanda, por lo que empezamos a mezclar las mercancías,
hicimos un espacio para la joyería. Era también producción nacional’
-Parece
que todo les iba sobre ruedas, pero aparte de la inquietud lógica tras la
muerte de Franco, ¿no tuvieron ningún momento de incertidumbre?
‘Sí, en 1978,
ETA pone una bomba cerca de donde teníamos tres tiendas. Todo el mundo tuvo
miedo pero el turismo más porque desapareció durante unos días. No murió nadie,
pero la intención era causar daños y asustar a los turistas, objetivos que
consiguieron los terroristas.
Ese parón hace
que nos planteemos algunas cosas, como reducir los gastos, lo que no era
sencillo o aumentar las ventas, aunque esto último resultaba más complicado sin
clientes a los que atender.
Pero tomamos
la determinación de que algo había que hacer y le damos vueltas a todas las
posibilidades. Pensamos en ventas al por mayor, crear un taller de medallas,
algunas ideas más, pero no cuajaba ninguna.
Es ahí cuando
decido cogerme una semana de vacaciones con mi mujer y viajar a Tenerife.
La intención
era descansar, mi idea era la de pasar unos días desconectado sin darle muchas
vueltas a la cabeza. Llegamos al Puerto de la Cruz y la primera impresión es de
sorpresa muy agradable.
Había muchas
tiendas, todos los turistas que nosotros no teníamos en ese momento, gentes
haciendo colas en los comercios para pagar,... la verdad es que me gustó mucho.
Decidí que eso
era lo que había que hacer, abrir una tienda en el Puerto de la Cruz y a la
primera persona que se lo digo es a mi mujer.
Comento que si
abrimos aquí, tendríamos una mina de oro. Volvemos a Torremolinos, la dejo y me
preparo para regresar a Tenerife’
-En
ese momento tienen 4 tiendas, tres en Torremolinos y una en Fuengirola. Algo de
dinero ahorrado, aunque los locales son en alquiler y no en propiedad.
‘Así es. Pero
por eso vengo tan ilusionado a Tenerife, explorando la posibilidad de abrir un
nuevo negocio en la isla.
Lo único que
me da miedo es la carencia de permiso de trabajo porque el que tenía en Málaga
no servía aquí. Y era muy posible que encontrase el local apropiado, la idea adecuada,
tener los recursos pero que no me diesen el permiso de trabajo.
Yo tenía un
cliente en Málaga, un funcionario –Antonio Pardo- con el que pude hablar y
gracias a él conseguir una entrevista con el delegado de Trabajo en Tenerife,
D. José María Medina.
Me reuní y se
lo dije claramente, que quería abrir un nuevo negocio en la Isla porque Málaga
había descendido mucho tras el atentado.
Le expliqué
que había estado en el Puerto de la Cruz de vacaciones y observado las enormes potencialidades
de aquella ciudad para mi negocio.
Es ahí donde
le pregunto cómo puedo hacer para tener un permiso de trabajo que me habilite
para la ciudad turística y, tras observar una serie de documentos, me comenta
que no hay ninguna posibilidad. Insisto todo lo que puedo, pero se muestra
categórico, se reafirma en que no es posible.
Sin embargo,
me deja una puerta abierta en el supuesto que me interese Playa de las
Américas.
Para el Puerto
de la Cruz no había cupo, pero no existía ese problema en el sur.
Yo estaba muy
decepcionado, así que solo me interesaba subirme al avión, volver con mi
familia y olvidar el tema para siempre. No tenía vuelo hasta el día siguiente y
sin mucho entusiasmo, cogí un autobús y me fui al sur.
Llegué a las 6
de la tarde -lo recuerdo bien-, sin saber qué hacer ni qué ver. Busqué un hotel
barato donde alojarme y ni siquiera salí a dar una vuelta porque tenía la
sensación de estar perdiendo mi tiempo.
Al día
siguiente, desayuno y salgo a las 10 de la mañana, veo a muchos turistas en el
entorno de los Verónicas. Pregunto si había alguna tienda de paisanos y me
confirman que sí, que existía una llamada Virginia.
Estaba recién
abierta, no tenía ni electricidad y trabajaban con farolas. Empecé a hablar con
la gente de la calle y de las tiendas, repartidores de Coca Cola y agua.
Les preguntaba
qué tal funcionaban las cosas y todos me decían que muy bien.
Era extraño,
porque no solo decían que las cosas marchaban sino que se mostraban convencidos
de que el futuro sería mejor todavía.
Empiezo,
entonces, a cambiar de opinión y lo que hago es prolongar mi estancia unos
días.
Me fijé en
todo lo que me podía interesar, solo existía el centro comercial Salitién y
todos los comercios estaban llenos de gente, con la tienda de Virginia a tope.
Hablé con uno
de los chicos que trabajaba allí y fue el único que me dijo que no era para
tanto, que aquello era menos de lo que aparentaba. Incluso le llegué a
cuestionar porqué decía eso si veía la tienda siempre llena.
Yo llegué a
mis propias conclusiones y con el paso del tiempo me confesó que no quería
darme esa información porque suponía que sería competencia y que si podía
evitarlo, mucho mejor’
-Pues
aquella arbitrariedad de la Administración pudo haberle hecho el favor de su
vida.
El
Puerto de la Cruz no tuvo una evolución como la del sur de la Isla y los
negocios en ésta última zona han sido más prósperos y durante más tiempo que
los del norte
¿Se
le pasa el malestar por no conseguir su objetivo de instalarse en el Puerto de
la Cruz?
‘Se me pasa el
enfado, eso sí. Pero no tengo una conciencia inmediata, entre otras cosas
porque en aquel momento el Puerto funcionaba mejor que el sur.
No sería hasta
pasado unos años cuando las cosas cambiaron. Tanto es así, que incluso ya
instalado en la Isla, yo seguía intentando abrir en el Puerto de la Cruz y lo
conseguí en el año 1982. Entonces era mejor el norte y la tienda iba muy bien,
mejor que la del Sur.
Antes había
pensado en abrir la segunda y tercera tienda en el Puerto, pero el Sur se iba
consolidando. Cuando quise abrir comercio en Salitién no pude, pero enseguida
surgió Palm Beach, que había terminado el edificio, con todos los locales
libres.
Yo les hago
una propuestas a los administradores para el alquiler del local de la esquina,
pero me dicen que no, que no les interesa alquilar sino vender.
No recuerdo el
importe de lo que pedían, pero era mucho para mí. La casualidad hizo que me
cruzara con mi casero en Torremolinos, el belga Joseph Peters, con el que tenía
una maravillosa relación, entre otras cosas porque siempre le pagaba
puntualmente su alquiler.
Me respetaba
por eso y me atrevo a pedirle el favor de que me acompañe a ver a los
administradores del centro comercial y que me recomiende, instándole a que les
cuente que nunca había tenido un solo problema conmigo.
Él estaba aquí
de vacaciones, nuestro encuentro fue fortuito y siempre he considerado que es
una jugada de la fortuna en mi favor.
Así que me
acompañó, habló por mí y los convenció, porque era persona de una fuerte
personalidad y carácter.
Me alquilaron
el local de la esquina de Palm Beach, -100.000 pesetas (600 euros) por 37
metros cuadrados de esquina-. Aquí ya abrimos joyería’
-¿Arranca
bien?
‘O sí. Lo que
vendimos en los primeros días no lo habíamos vendido nunca. Fue una experiencia
inolvidable, con colas de gente para comprar.
Hicimos las
cosas bien, teníamos una tienda digna, bien presentada con afán de mostrar que
sabíamos hacer las cosas. Para que se haga una idea, nuestro horario era de 9 a
1 y de 4 a 8.
Teníamos que
cerrar las puertas a las 12:45 para que la gente no siguiese entrando.
Vendíamos a
precios fijos, sin descuentos ni regateos, en contra de la tradición pero se
vendía todo.
A las cuatro,
cuando veníamos para abrir la tienda había del orden de 10 ó 12 personas esperando para entrar’218
-No era tiempo de marcas como hoy, con nombres reconocidos en todo
el mundo. ¿Qué valoraban sus clientes?
‘Era
la única joyería del Sur. Vendíamos cosas accesibles de precios y muy ajustado
a los gustos del momento. Mucha cadena, pulseras, fetiches, mucho género
cordobés, cosas de ese tipo’
-Entonces, ¿usted atendía la tienda?
‘Sí,
en los inicios sí. Luego ya dejé a un hermano. Lo que pasa es que enseguida
cogimos un segundo local y rápidamente el tercero y cuarto.
Los
unimos todos en Palm Beach. Las cosas iban bien y rápido. Tanto, que pronto nos
dedicamos a la electrónica, lo que era nuevo para nosotros pero una tendencia
muy acusada en el mercado. Y también se vendía todo’
-¿Y también sin descuentos?
‘Hasta
pusimos un cartel bien grande que anunciaba precios fijos. Era increíble lo que
se vendía, todo y con buen margen. ¿Por qué hacer regateo?’
-Pues porque era lo que se llevaba entonces. Había cultura del
regateo y más en las tiendas propiedad de los hindúes.
‘Ya,
pero si la gente compraba y lo respetaba. No pedía descuentos. Además, es mucho
más sencillo gestionar un negocio con precio fijo que en uno donde el cliente
es quien fija tu margen.
Nosotros
éramos más baratos que en los países de origen de los turistas’
-¿Ya se llamaba Ideal?
‘Sí,
desde la primera tienda. Tiene su historia porque nosotros queríamos una
palabra que significase algo en español e inglés. Barajamos varios nombres,
pero entre eso y que recordaba una empresa india que así se llamaba, nos
terminamos decantando por el definitivo.
No
se dedicaban a nada similar y por aquí también había una empresa de leches
llamada así, lo que no nos generó ningún problema.
Primero
nos llamamos Ideal Suvenir, después de unos años, dejé Ideal y más tarde,
cuando cambio el concepto de negocio, ya pasó a llamarse Joyerías Ideal’
-O sea que siempre se ha considerado bien tratado aquí.
‘Quizás
tenga una sola excepción y fue cuando no me admitieron en la Asociación de
Joyeros. Yo quería serlo pero siempre me pusieron pegas. Cuando tenía tres
tiendas, lo intenté. Nada.
Al
abrir en
el Puerto de la Cruz, en el Paseo de San Telmo lo intento de nuevo y tampoco
tengo éxito’
-¿Por qué quería ser miembro de la organización?
‘Yo
siempre he sido y he pretendido ser una persona muy correcta y creí que era lo
pertinente. No es solo contar con la licencia de apertura, licencia fiscal y
demás aspectos legales, que también.
Creí
que debía serlo y lo solicité. También pensaba que al tener joyería, sería
bueno ser miembro de la Asociación.
Me
pidieron todo la documentación y cuando digo toda, es toda. Contratos de
arrendamientos de locales, licencias, todo. Tanto, que me extrañó y yo mismo me
preguntaba para qué querrían tanto.
No
parecía normal, pero la entregué toda. Después de dos o tres meses sin tener
noticias llamé y pregunté por este asunto y es cuando me dicen que habían
rechazado mi solicitud’
-¿Le dieron alguna explicación?
‘Tan
solo que no querían’
-¿Quien presidía entonces?
‘Purriños.
Yo abrí en San Telmo y él tenía su local en la Calle Quintana. Recuerdo que les
dije que si ése era el motivo, que pasaba de ellos. Lo cierto es que
transcurridos más de veinte años, sigo sin ser miembro de la asociación’
-Siendo usted un importante empresario del sector, nunca le han
llamado para corregir aquel desatino.
‘Luego,
cuando empezaron a observar nuestro crecimiento y reputación nos llamaron para
invitarnos.
Pero
entonces dije yo que no, que habíamos llegado hasta aquí sin la Asociación y
que así seguiríamos’
-Y a pesar de eso, se siente bien tratado en la Isla.
‘Claro.
Aquello fue un asunto puntual que probablemente tenía más que ver con los celos
o la competencia mal entendida.
Pero
en España siempre me he sentido bien tratado, primero en Málaga y luego aquí.
Tengo muy buenos amigos, hay empresarios que nos respetan y nosotros a ellos.
Todo el
mundo se ha portado bien con nosotros’
-Durante esos años de aperturas en Tenerife, ¿dónde está su casa?
‘En
Málaga. Mónica se sentía bien allí y no quería moverse. Yo viajo con frecuencia
y uno de mis hermanos se viene con su familia a Tenerife.
De
esa manera se evitan conflictos porque creo que es bueno que las mujeres tengan
sus casas y si están alejadas, mucho mejor.
Es
que a veces, surgen problemas que son difíciles de entender, tanto que incluso
parece que ni siquiera hay motivos para ello. No sé, relacionados con el ego,
con el orgullo,... pero no solo lo digo por los hindúes sino también ocurre con
los españoles’
-¿Cuándo y por qué decide mudarse a Tenerife?
‘La
verdad es que las cosas aquí van muy bien. Habíamos trabajado en la forma
correcta, ganado mucho dinero y de repente, a mi hermano, quien llevaba el
negocio aquí, se le detecta un tumor.
A
los pocos días, fallece. Habíamos crecido en la Isla, con un volumen de negocio
considerable y cerrado las tiendas de Fuengirola. Así que es el momento de
tomar decisiones y ésta pasa por dejar Málaga y venir a Tenerife. Era un
hermano tres años mayor que yo y de esto que te cuento hace ya 16 años’
-En ese momento, ¿qué tienen en Tenerife?
‘Cinco
tiendas en el Sur más la del Puerto de la Cruz’
-¿Qué criterios seguían para abrir tienda y elegir los locales?
‘Pues
creo que he tenido buen ojo para elegir las ubicaciones. Quiero creer que
influye mi formación y experiencia. Además, soy flexible y me
adapto rápidamente.
Cuando llegué
aquí, funcionaba el concepto de Bazar y trabajamos con esa mentalidad. Cuando
cambia la ley, modifican los impuestos, ese modelo de negocio empieza a
degenerar y vimos que teníamos que especializarnos.
Había mucha
competencia, más de doscientos paisanos. Cerramos la electrónica porque no
podíamos ser competitivos ni en precios ni en horarios. Y lo que se nos ocurrió
era hacer algo que nadie más hiciese’
-¿Hacia
dónde se dirigen en el enfoque del negocio?
‘Empezamos a
cambiar el concepto de negocio, elevando la calidad de las tiendas. Nos lo
podíamos permitir. Comprábamos locales en vez de alquilarlos y las ubicaciones
eran claves.
Compramos un
local a Santiago Puig, el Ocean Center en frente de su casa. Había hecho un
local en la planta baja que daba a la playa y en lo alto, una isla que sería su
oficina a pie de calle.
Me siento con
él y le digo que no necesita una oficina de esa naturaleza, tan bien situada y
que quería comprársela.
Me dijo que me
costaría mucho dinero, le pido que me dé una cantidad, lo hace y después de
pensarlo unos segundos le estreché la mano aceptando la operación’
-¿Sin
regatear?
‘(contundente)
Sin hacerlo. Ya me estaba haciendo un favor vendiendo ese local y no le iba a
discutir encima el precio. Fue lo primero que le compramos y luego hemos
adquirido otras 10.
Nosotros no
discutimos el precio, es una tradición que no incumplimos siquiera hoy. Si nos
interesa, llegamos a un acuerdo’
-¿Se
acuerda cuanto pagó por el local?
‘Sí, 25
millones de pesetas (150.000 euros). Esa fue la cantidad que pidió y que yo
acepté’
-¿Tiene
que endeudarse para poder hacer esa operación?
‘Nosotros ya
estábamos en buena posición, con unos años previos óptimos’
-¿Cuál
ha sido su banco?
‘El Santander,
siempre ha sido el Banco Santander’
-Dedican
ya ese local en propiedad a su nueva idea de negocio pero me gustaría conocer
que les lleva hasta ahí. Intuición, información,… ¿de dónde sale la idea de que
deben especializarse?
‘Por
causalidad, quizás por suerte. Llegué a conocer a un decorador que es
probablemente el mejor de toda Europa en el diseño de locales para joyas. Le
encargué el proyecto para nuestro local del Puerto de la Cruz y me cobró una
barbaridad, carísimo, pero en dos meses casi amortizó lo que pagué.
De eso hace 25
años, siempre he trabajado desde entonces con él y se llama Eugenio Pallarés.
Es él quien va
enfocando los locales, dando un aire único’ Esto es muy usual en todo el sector
del lujo, tanto que las primeras marcas del mundo construyen sus nuevas
catedrales encargándoselas a los más afamados decoradores y arquitectos del
orbe.
Peter Marino
lo ha hecho para Dior, Chanel, Donna Karan, Calvin Klein, Fendi, Valentino y
Louis Vuitton.
Se estima que
una reforma media de cualquiera de estas grandes tiendas pueden costar del orden de los 20 millones de dólares. Incluso,
el estudio de Herzog y De Mouron (autores del TEA o de la remodelación de la
Plaza de España) estuvo a cargo de la creación de la tienda de Prada en
Omotesando (Japón) con un coste total de 80 millones de dólares.
Tan
espectacular resulta queson muchos los que cuestionan la rentabilidad de esas
inversiones porque estiman que son más las personas interesadas en fotografiar
esos monumentos que en utilizar sus tarjetas de crédito para comprar en ellos.
Algo que no casa con lo que le ocurrió a Fendi, cuyas tiendas en Osaka y Hong
Kong aumentaron su recaudación un 300% después de una de estas reformas.
-Y
llegan las marcas de lujo.
‘La primera
fue Cartier, hace 22 años. Virginia tenía la concesión de la marca pero la
matriz empieza también una batalla por consolidarse como una enseña muy
vinculada al lujo, con su propio desarrollo y espacio, alejándose de los
bazares. Cuando nos encuentran, con unas tiendas más lujosas y habiendo dejado
atrás nuestra etapa de bazar, el acuerdo fue más sencillo’
-Locales
propios, marcas de lujo, crecimiento con locales en propiedad. Las cosas no se
puede decir que vayan mal.
‘Abrimos en
Colón, en Santiago III, queríamos seguir creciendo así que pronto nos
planteamos llegar a la
zona más próxima al Bahía del Duque, que ya veíamos que se consolidaría como la
de más nivel del sur, con un tipo de cliente muy de nuestro gusto. Había un
centro comercial (Fañabé) y elegimos un gran local al lado de la recepción del
Hotel Lagos de Fañabé.
Pronto
descubrimos que habiendo buena clientela en la zona, no es un buen lugar para
una tienda orientada hacia el sector del lujo.
En el entorno
hay comercios que no están enfocados hacia ese tipo de cliente y más bien se
dedicaban a atender la misma demanda que muchos otros bazares, tiendas
marroquíes; no era bueno para nosotros. Cometimos un error en la selección del
local, aunque venía más dado por las
circunstancias que por nuestra decisión.
La zona nos
interesaba, así que nos empezamos a plantear que podríamos hacer. Queríamos un
sitio digno, estar en primera línea pero solo encontramos oportunidades en los
hoteles, lo que no nos convencía mucho porque limitaba las ventas a los propios
clientes del establecimiento. De repente, surge la posibilidad de hacer nuestro
propio centro comercial y crear en él nuestro propio entorno de lujo’
-Y
ahí nace el centro comercial Plaza del Duque.
‘Pero que
tiene una complicada historia, que estuvo a punto de frustrar el proyecto
varias veces.
Y una vez más,
la suerte se alía con nosotros. Estaba en el Banco de Santander y llega Paolo
Sarti, el dueño de los hoteles Anthelia, Bounganvilla y Torviscas.
Me lo presenta
el Director de la entidad con el que yo me llevaba bien, tenía mucha confianza.
Cuando se va Paolo me dice que está teniendo muchos problemas con sus hermanos
y que, lamentablemente, no tienen solución.
Tenían una
pelea muy fuerte y la decisión que habían pactado era deshacerse de todas las
propiedades para repartirse el dinero. Me comenta que está pidiendo 24.000
millones de pesetas (144 millones de euros) por todo el paquete.
A pesar de
habernos consolidado, de tener un buen negocio, de crecer y mirar el futuro con
optimismo, esa cantidad superaba cualquier planteamiento razonable para
nosotros.
Se salía de mi
cabeza, tanto que salí preguntándome cuántos ceros tendría esa cifra. Pero me fui con el
coche a dar una vuelta por donde estaban sus propiedades.
La verdad es
que me llamó la atención la galería de tiendas que el Anthelia tenía.
Así
que, gracias a los buenos oficios del Director del banco, consigo reunirme con
Paolo Sarti y le planteo que el mío no es un negocio hotelero, que estoy
interesado solo en la segregación (de ser posible) de la galería comercial que
da a la calle.
Me
pregunta si estoy dispuesto a pagar una cantidad, le digo que sí y me pide unos
días para ver como lo puede arreglar. Al poco tiempo, me dice que sí.
Cuando
estamos en la Notaría, firmando la operación, me comenta que la rotonda que
está enfrente de la galería, un solar, también lo quiere vender.
Coincide
que está en Tenerife el decorador que hace los trabajos para mí, por entonces
ya amigo mío.
Se
lo comento y me dice que sí, que me lance con los ojos cerrados.
Le
digo, Pallarés, no tengo dinero para eso. Su respuesta no la podré olvidar porque
cree que para los buenos proyectos siempre hay que buscar el dinero... aunque
sea robando.
Una
forma de decirme que lo comprase como fuese. Así que vuelvo para hablar con
Sarti y le digo de qué cantidad estamos hablando. Lo primero que me advierte es
que la rotonda no es toda suya, sino la mitad.
La
otra parte es de los Entrecanales, de una duquesa de Madrid y así hasta 27
dueños.
Me
pide una cantidad y quedo en responderle. Ahora sí tengo que hablar con el
banco, hago mis números y le digo a Paolo que no puedo llegar a la cantidad que
me pedía.
Me
sugiere entonces que le haga una contraoferta. Lo hago sin mucho convencimiento
porque creía que estaba fuera de mi alcance, aun así, necesitaba presentarla
para saber que había hecho todo lo que estaba en mi mano y caso de no
alcanzarlo, olvidarme definitivamente del asunto.
Así
que le ofrezco el 50% de lo que me había pedido. El me dice, ‘Sr. Aswani’... Le
comento que hasta ahí puedo llegar y que en la anterior negociación le pagué lo
que me pidió.
No
me dijo 500 y yo pagué 499, pidió 500 y eso fue lo que pagué porque sabía que
podía afrontar esa cantidad. No estaba en esa situación en ésta negociación,
así que le ofrecí lo que creía podía pagar.
Para
mi sorpresa, él extiende su mano, me explica que ha de deshacerse de su
patrimonio y que la única condición que pone, por tanto, es que se haga rápido.
Dadas
las buenas relaciones que tenía con mi banco, eso no fue un problema y
cerramos el acuerdo.
Una
vez firmado esto, nos pusimos en contacto con Entrecanales, propietarios de una
cuarta parte de la parcela. Los llamé para decirles que era el nuevo propietario
y preguntarles por sus ideas respecto al futuro de esa propiedad compartida. Me
comentan que no tienen nada decidido y me cuestionan sobre lo que quiero hacer
yo.
Les
digo que por mí, les compraría. Quedamos en hablar, tardaron un tiempo porque
en una empresa grande estas cosas tienen un proceso y más si no tiene una gran
importancia para ellos. Pero un día llaman, me piden una cantidad y les compré.
No
negociamos porque el dinero que pidieron me pareció justo. No siempre hay que
hacerlo’
-Ni siquiera cuando uno ya se ha acostumbrado al haberlo hecho en
la anterior operación.
‘Es
una forma de proceder y yo soy así. Tenía ya el 75% de la parcela y ahora debía
enfrentarme al resto y más cuando supieron que tenía ese porcentaje, porque lo
cierto es que se pusieron durísimos.
Dijeron
que no querían vender ni hacer nada. Yo lo que quería era llegar a un acuerdo, si
era de comprar, comprar.
Pero
no me iba a detener si la decisión era llegar a un acuerdo para asociarnos y
hacer juntos el centro comercial. Me ocurrieron muchas cosas, por ejemplo, con
Doña Teresa Arrarte, una de las propietarias, con la que había intentado
acercar posiciones incluso a través de Entrecanales.
Ella
es dueña de muchas cosas en el sur, incluso de una parcela hotelera enfrente
del Hotel Jardines del Teide.
Una
señora de mucho dinero, con la que alcanzo un acuerdo para asociarnos y estando
ante al Notario para firmar el contrato, me dice que no.
Empieza
a poner peros, cuestionando las calidades del Centro, que fueran las que yo
decía que iban a ser, también planteando dudas sobre si el
dinero a invertir era menos del que habíamos acordado.
Yo intentaba
argumentar ante cada cosa que decía, todo delante de D. Roberto Cutillas
-Notario-, pero de repente sale de allí y dice que no.
Se dirige a su
coche y yo la alcanzo, le pregunto qué es lo que pasa y ella me traslada su
idea de que algo puede salir mal y que ya no quiere hacer el negocio.
Mi reacción
fue decirle que ella sabía que el Centro tendrá un valor extraordinario cuando
se termine, pero no cedía.
Mi desespero
era tan grande que le hago una oferta loca. Le digo que le compro su parte a
precio de local terminado. Me pregunta si hablo en serio, le digo que sí, pero
que la oferta era en ese momento, no al día siguiente.
Así que si
quiere, que subamos al Notario y hagamos la compraventa, lo que hizo. Así es
como consigo el 100% de la parcela, pagando a precio de oro la última parte
pero no me arrepiento.
Cuando se
inauguró, enviamos invitaciones a todo el mundo pero ella no vino. En cierta
ocasión, me la encontré por la calle y me comentó que le daba rabia haberme
vendido la parcela’
-La
inversión total, ¿a cuánto ascendió?
‘Bastante
grande, financiado con CajaCanarias y Banco de Santander. Menos mal que fue
entonces y las entidades financieras estaban dispuestas a colaborar y no como
ahora que están con el grifo cerrado.
Todo salió
bien, ellos financiaron y nosotros tuvimos por fin nuestro centro comercial’
-La
facturación total del grupo, ¿de cuánto es?
‘Tenemos 7
sociedades, es una cantidad importante, pero no somos Amid Achi’
Amid Achi
Fadul, es el propietario de Número 1 y el multifranquiciador más importante de
Europa, confesaba en La Fortuna de hacer fortuna que su facturación ascendía,
excluida la división inmobiliaria de su negocio, a 72 millones de euros en el
año 2005.
‘Para mí, más
que la cifra total de negocio, lo que me ha motivado es la consecución de
marcas de prestigio. Luché más de 20 años por tener Rolex y al final, ellos
mismos al ver el centro comercial, han pedido disculpas por no haber trabajado
antes en conjunto. Tenemos, hoy, una magnífica relación con ellos’
-¿Es
esa su primera satisfacción llegado hasta este punto?¿Ser reconocido como un
empresario vinculado a las marcas del lujo?
‘Hombre,
claro’
-¿No
jugó a su favor conseguir hace muchos años alguna marca tan relevante como la
de Cartier?
Parece
claro que el efecto multiplicador de una gran marca jugará siempre a su favor. Se
tiene una muy fuerte y las demás, vendrán solas
‘Eso es cierto
y casi siempre es como usted dice, pero Rolex fue la excepción y por eso han
pasado veinte años hasta conseguirlo. Quizás por eso me siento tan satisfecho’
-¿Es
de la que más orgulloso se siente?
‘Sí, por lo
que costó y por la importancia de la marca’
-¿Y
por qué le costó tanto conseguirla?224
‘Quizás
porque era extranjero y no querían por ese motivo. Lo cierto es que tenían un
distribuidor para las Islas -Alfonso Vieira- y una política en la sede central
de la empresa que luego varió pero que entonces era muy restrictiva y
selectiva.
Y
en Madrid o en la sede central de Suiza no se terminaban de convencer de que un
hindú de Canarias pudiese vincularse a ellos porque hasta ese momento ambas
cosas –hindú y Canarias- estaban asociadas a los bazares.
No
podía estar una marca así en un establecimiento de ese tipo por lo que tuvimos
que demostrar que éramos distintos y que sí podíamos ser un partner adecuado’
-De todas las marcas que vende y/o representa, ¿es la que más le
gusta también?
‘Sin
duda, Rolex. Es la número uno y así lo reconoce todo el mundo. Por facturación,
por prestigio, por calidad, creo que no hay duda. Pero para mí, las marcas son
como hijos y además, son mi negocio.
Quizás
debería decir que Patek Philippe es la de más prestigio, que Rolex no obstante
esla número uno y que en señora, Cartier es más fuerte’
-La verdad es que llama la atención que le costara tanto, por su
propia importancia previa como empresario y por la devoción que parece
profesarle a Rolex.
‘Es
que era un objetivo muy sensato, que creía merecíamos y que ayudaba a un
objetivo que teníamos mi hijo y yo. Nosotros nos sentimos muy españoles, pero
somos también hindúes.
Queríamos
ser los primeros originarios de la India en contar con marcas como Rolex, Patek
Phillips y Cartier.
Eso
no lo ha conseguido nadie en España ni en Europa y más si contamos que tenemos,
incluso, una boutique de Cartier de joyería. Eso da satisfacciones porque
demuestra un reconocimiento hacia nuestra forma de trabajar y también son interesantes
como negocio, es obvio’
-En épocas de crisis se dice que el lujo se resiente menos. ¿Es
cierto?
‘Recuerdo
que en la de los años 1992 y 1993 nosotros ya teníamos un cierto nivel y yo
decía, si esto es crisis, que dure mucho tiempo. Sin embargo, en ésta está
pasando algo curioso.
Hacemos
menos ventas pero son de más valor, porque los turistas son de más nivel. De
todos modos, ya hemos llegado a un punto en que también se ha resentido el
sector del lujo.
Nosotros
no solo vivimos del turismo, que ya ha experimentado su caída. También tenemos
una importante clientela (en el entorno del 20%) de clientes locales,
promotores, hombres de negocios, directivos que han dejado de comprar porque
sus negocios también se ven afectados.
Es
una cadena donde también somos perjudicados’
La
industria de los artículos de lujo es un negocio de 157.000 millones de dólares
y produce y
vende
trajes, artículos de piel, zapatos, pañuelos y corbatas de seda, relojes,
joyas, perfumes y cosméticos que transmiten una imagen de estatus social y
bienestar, una vida de lujo.
Treinta
y cinco de las grandes marcas se reparten el 60% del mercado y lo que es más
importante para nuestro protagonista, en 2005 los viajeros gastaron 9.700
millones de dólares en productos de lujo, un tercio del total de las ventas en
viajes.
Y
es que, como ya dijera Coco Chanel, ‘el lujo es una necesidad que empieza donde
termina la necesidad’
-Usted tiene siete empresas. ¿A qué se dedican?
‘A
la joyería, a los alquileres de locales, explotar la franquicia de Mango en el
Sur, el grupo Ideal’ En Mayo de 2003, tres hombres encapuchados y
armados asaltaron uno de sus establecimientos y se llevaron joyas y piezas de
alto valor por un importe de 720.000 euros.
El 25 de
Agosto de 2004, otros tres hombres con pistolas y metralletas asaltaron la
boutique de Cartier que está en el Centro Comercial Salitién y se llevaron
material por valor de 360.000 euros.
Le pregunto
por esto, reacciona con cierta resignación y cuando asumo que es por considerar
que es algo que están íntimamente ligado a su negocio –los asaltos a joyerías
son un clásico de los malhechores- y que el seguro cubrió las pérdidas, me
sorprende.
‘No lo
teníamos asegurado porque no era rentable hacerlo con tantas tiendas en un
lugar como Canarias donde
nunca pasaba nada. En los primeros veinte años nada ocurrió y nuestra decisión
parecía acertada.
Luego nos
robaron y ya tuvimos que hacer grandes pólizas de seguro, con unos costes muy
importantes. Nos gastamos mucho dinero en seguridad privada’
-¿Cómo
reacciona una persona cuando la llaman por teléfono y le dicen que le han
robado con toda esa parafernalia de armas y pasamontañas una de sus tiendas y
que los costes de ese ataque son tan elevados?
‘Lo primero
que me preocupa es la salud de las personas que estaban dentro de la tienda. En
uno de esos atracos usaron la violencia y te asusta saber hasta dónde pueden
llegar los delincuentes.
Golpearon a
uno de los encargados y se desmayó. Así que lo primero es saber que todos estén
bien, que no disparasen, esas son preocupaciones inmediatas. Es que sabes que
el tema financiero lo tienes que asumir’
-Uno
no se acostumbra a que le roben. Era su dinero.
‘Cuando
protesté al Comisario de aquí lo que me dijo es que estaba en un negocio de
alto riesgo.
Entonces, si
estamos en negocio de alto riesgo tenemos que contar con seguridad, seguros y
demás’
-Eso
es un gasto añadido suyo porque la Administración, que es la competente,
resulta ineficiente
‘Es un gasto
espectacular, ten en cuenta que la empresa de seguridad cobra por horas. Es tan
alto el gasto, que ha llegado al punto en que nos replanteamos lo que haremos,
porque con la crisis y la caída de las ventas, el negocio no da para tanto’
-Insisto
en que si la Administración hiciese ese trabajo, usted podría dedicarse a su
negocio sin costes añadidos.
‘Hombre, la
Administración no puede suministrar seguridad privada para cada negocio ni para
cada persona.
Pero si hay una seguridad ciudadana general… y más que Policía, que yo creo que
trabaja bien, es el sistema judicial el que falla, lo que está perjudicando al
conjunto y hace que no se tenga sensación de seguridad.
No han
castigado a nadie por los asaltos a nuestras tiendas’
-Tiene
usted dos hijos, Anup y Tina, ¿le preocupa la sucesión?
‘No, si te digo
la verdad, me siento un hombre afortunado porque están conmigo y observo que su
trabajo lo hacen mejor que yo, lo que es una enorme suerte. Es otra de mis
grandes satisfacciones.
Tengo una gran
confianza en el futuro, porque hemos aprendido a trabajar sin jerarquía en la
empresa’
-Hablaba
de como el turismo de calidad está contribuyendo a mantener la cuenta de
resultados de sus empresas. ¿Cree que hemos mejorado en la captación de ese
tipo de cliente? ‘El turismo de
calidad es importante siempre, pero me atrevo a decir que más en momentos como
los actuales.
El turista
español que está viniendo, no está comprando y el británico que sigue viniendo
– con un porcentaje sobre el total del 30 ó 40%- ha decidido gastar menos por
el tipo de cambio.
El alemán, no
es muy gastador por naturaleza y menos en momentos como los actuales en que a su
país no le ha dejado bien parado la crisis. No se puede contar por el momento
con el turismo alemán.
Es curioso,
porque en una época gastaban mucho en el Puerto de la Cruz.
Así están las
cosas. Yo debo agradecer la política que hace el Ayuntamiento de Adeje porque
siempre está intentando promocionar el turismo de calidad.
Y nosotros
estamos con el centro comercial en medio de la mayor concentración de camas
hoteleras de cinco estrellas de toda España.
Esos hoteles
están trayendo turismo ruso y la verdad es que nos está viniendo muy bien a
nuestro negocio’
-Había
una queja generalizada con los retrasos a la hora de expedir los visados para
que pudiesen venir los turistas rusos.
Se
anunció que esto se mejoraría, lo que contribuyó a generar expectativas
importantes, todos andamos corriendo detrás de los rusos por su elevado nivel
de gasto. ¿Se ha percibido?
‘Había
mejorado con la promesa de abrir una terminal en el aeropuerto para rusos. Pero
no ha sido así, aunque ahora con la crisis en Rusia y con la bajada del rublo
(40%), dicen que son muchos los rusos que han perdido dinero en la bolsa. Las
cosas han empeorado’
-En
estos momentos, ¿cómo está el centro comercial con el desplome del consumo
privado?
‘Cuando se
abre, hay negocios que comienzan, cierran, vienen otros, hay un espacio para la
prueba y el error que
provoca que pase algún tiempo antes de contar con los definitivos inquilinos.
Nosotros
estamos muy orgullosos de que en este tiempo, los mismos que empezaron con
nosotros continúen con sus negocios abiertos, sin que cerrase uno solo.
No hemos
cambiado a nadie, cuidamos mucho que sea así, intentamos hacer bien las cosas,
atendiendo a los clientes, con un departamento de marketing muy potente,
gastando dinero en publicidad’
-Pues
no sería extraño saber que ha tenido que negociar a la baja los precios de los
alquileres. Supongo
que eso estará pasando en muchos centros comerciales.
‘No, de
momento no ha ocurrido. Yo reconozco que las cosas están mal, sobre todo para
aquellos que están en segunda fila o mal ubicados, pero no es nuestro caso.
Admito que se pueda estar vendiendo un poco menos, pero aun así, estamos
funcionando mejor que cualquier otro sitio’
-¿Cómo
está gestionando la crisis? ¿Se ha visto obligado a reducir gastos, afrontar
algún otro tipo de medida?
‘Para
nosotros, reducir gastos no es sencillo. Los impuestos son complejos y caros;
los empleados tienen sus condiciones, la seguridad cuesta un dineral y los
seguros de los establecimientos son elevados’
-¿Está
preocupado?
(Se lo piensa)
‘Preocupado por irnos a la ruina, no. La empresa llegó a la crisis bien, con
fortaleza.
Pero
preocupado por lo que dure la crisis, sí. No sabemos cuándo saldremos de aquí,
nos vamos mentalizando en que el negocio que hay aquí es el que debemos
defender. Y hemos tenido un descenso de ventas del 20% con respecto al año
pasado’
-¿Se
vuelve uno conservador con la crisis o, por el contrario, es el momento para buscar nuevos
mercados?
‘Mi hijo está
mirando fuera. Se ha cansado antes que yo de los problemas que hay aquí para
hacer negocios y es cierto, además, que aunque la crisis es global son los
mercados asiáticos los que menos la están sintiendo.
Así que China
y la India podrían ser dos destinos interesantes. Él sí quiere diversificar
algo y salir aunque no es sencillo, está muy lejos’
-Esos
problemas a los que hace referencias son los consabidos de imposición fiscal
elevada, rigideces laborales, burocracia enorme, compleja e ineficiente y leyes
para todo o se está refiriendo a otro tipo de inconvenientes.
‘Todo eso que
cuentas siempre ha existido aquí pero cuando las cosas iban bien lo asumías
como algo que está ahí y punto. Digamos que problemas pequeños, superables.
Pero cuando las cosas están como ahora, con los ingresos desplomándose, todo
esto es un añadido que pone en riesgo los negocios’
-¿Considera
excesivos los impuestos que se pagan aquí?
‘Sí, yo creo
que pagamos muchos impuestos. Quien hace el mejor negocio con nuestro negocio
es, sin duda, Hacienda.
Con las
grandes marcas, los márgenes son cortos y hay unos precios dados.Una
competencia internacional amplia que redunda en nuestros márgenes comerciales.
Los precios de coste de estas marcas son los mismos pero hay una lista de pvp
orientativos.
Cuando las
cosas se ponen mal, todo el mundo toca los precios hacia abajo para no quedarse
con la mercancía. Y los costes de establecimiento son los que son, no se pueden
tocar.
Encima pagamos
una barbaridad en impuestos. Toda la mercancía que llega aquí, antes de que nos
la entreguen a nosotros ya ha provocado que abonemos un 14,3% de impuestos, el
13% de IGIC y el 1,3% de recargo minorista.
Eso significa
que si recibimos una mercancía por importe de un millón de euros, pagamos
143.000 euros antes de recibir el paquete’
-¿Qué
le gustaría que pasara con la RIC?
‘Fue una cosa
atractiva al inicio pero se complicó con la interpretación de la norma, que no
era muy clara.
Venían inspectores diferentes y cada uno con una lectura distinta de la misma.
Nosotros hemos
tenido problemas porque siendo la misma norma no nos inspeccionan los mismos,
así que lo que un año estaba bien al siguiente dejaba de estarlo. Esto nos ha
complicado mucho a nosotros, también supongo que a los demás’
-¿Preferiría
solo la aclaración y que pudiese ser menos interpretable o ir a un sistema
nuevo?
‘¿Sistema
nuevo? ¿Qué sistema? Nuevo sería quitar la RIC y pagar los impuestos. Hay que
ir a una normativa clara, eso sería suficiente. Sin
margen para la arbitrariedad, con eso bastaría’
-¿Qué opinión tiene usted sobre el empresariado de Tenerife?228
‘Ahora
mismo estamos todos igual de preocupados y la verdad es que nos estrujamos la
cabeza para intentar sacar adelante los negocios. Eso consume muchas energías y
no hay margen para mucho más. Hay que esperar a que se resuelvan las cosas’
-¿De qué negocio se siente más orgulloso?
‘De
todo, ha sido un trabajo de muchos años y creo que me puedo sentir satisfecho
del conjunto.
Ahora
bien, para mí el Centro Comercial es un sueño. Y, añado, el negocio de la
joyería nos ha dado
muchas satisfacciones porque estamos en la lista de los mejores joyeros del
mundo.
Existe
una clasificación de hoteles y de igual forma existe una de joyerías’
-Ya que habla de hoteles, usted no tiene, ¿por qué?
‘Porque
todo tiene limitaciones y nosotros no podemos hacerlo todo. Cuando nos
planteamos la diversificación, barajamos esa posibilidad, pero sin embargo no
salió y ahora mismo, a la vista de como está todo, me alegro.
Han
cambiado las cosas y hay que ser prudentes. Yo quiero disfrutar de
mi trabajo, no sufrir en él y con él. Es cierto, en cualquier caso, que a mi
hijo sí le hace ilusión tener algo en el sector hotelero’
-¿Y a usted no le gusta? ¿Cree que es más complejo gestionar un
hotel que un centro comercial?
‘No,
no es eso. Si uno cuenta con las personas adecuadas, no hay problemas. Yo tengo
trabajando a personas conmigo desde hace 30 años.
Y
en Tenerife, hay gente con 25 años cumplidos en la empresa. Hoy hay 120
personas trabajando con nosotros y presumo de esa gente porque son los que me
han permitido armar este pequeño imperio. Es solo cuestión de momentos y ahora
no parece el
propicio’
-¿Qué le gustaría hacer que no haya hecho todavía en el negocio?
‘Cada
año siento que estoy en una etapa mejor de mi vida así que no descarto nada. El
hotelero no es un sector atractivo en este momento, es mala época. Pero el año
pasado estuvimos a punto de comprar unas parcelas para hacer una urbanización
de gran lujo, una que no existe todavía en la Isla.
Teníamos
el proyecto y todo, estuvimos a punto de firmar. Pero se empezó a torcer el
sector inmobiliario y se paró. La verdad es que se fue demorando la compra y el
tiempo jugó a nuestro favor, porque de haberla efectuado podríamos haber pasado
malos tiempos.
Y
considero que ahora mismo, en este año 2009 y en el próximo 2010, las empresas
que no pierdan dinero podrán considerarse exitosas’
-Da la sensación que será un momento lleno de oportunidades para
quienes hayan hecho bien las cosas, que llegan con una situación económica
saneada. Podrán comprar a precios de saldo.
‘Sí,
será así, aunque todavía no es el momento. Los precios no han tocado el suelo,
así que esas oportunidades tardarán en darse’
-¿Qué opinión tiene de los políticos que conoce?
‘En
Costa Adeje se están haciendo bien las cosas, sin duda. Son muy colaboradores,
si les gusta tu proyecto intentan ayudar.
En
Arona, la conocida como milla de oro, también está bien. Pero creo que es de
justicia reconocer que Costa Adeje ha cuidado mejor siempre el entorno
hotelero, la limpieza, han prestado mucha atención al turismo, mejor enfocados,
creo yo’
Uno
puede tener la sensación de que efectivamente un Ayuntamiento ha cuidado mejor
el turismo que el otro.
Mientras
en Adeje ha habido estabilidad, con un concejal como Miguel Ángel Santos Cruz
que lleva muchos años al frente de esa responsabilidad, en Arona las cosas no
han sido igual y no han tenido a nadie con la dedicación y el conocimiento de
Santos.
‘Sin
embargo, nuestra mejor tienda está en el Centro Comercial Safari, que es un
buen establecimiento.
Allí
también hay hoteles de cinco estrellas, como el Mare Nostrum o el Villa Cortés.
Son las dos zonas que mejor funcionan en el Sur, desde Parque Santiago III
hasta Zara y el CC Playas del Duque.
Las
demás están teniendo problemas pero las ubicaciones de éstas zonas son muy
buenas y
resisten mejor de momento’
-Usted tiene confianza en los políticos, me refiero ahora que
hacen tantos llamamientos para arrimar el hombro y salir adelante.
‘La
política es muy complicada y todo se produce de manera muy lenta. Antes
Canarias funcionaba mejor que la Península, pero ahora estamos muy afectados
sin observar que las cosas cambien a mejor’
-¿Qué fue de las tiendas de Málaga?
‘Nos
mudamos a la calle San Miguel, en Torremolinos. No es la tienda original, pero
sigue siendo una pequeña, modesta y dedicada a la joyería’
-¿La tiene por sentimentalismo?
‘No.
Cuando uno vive en Canarias siente en ocasiones que está cerrado, como
atrapado. Así que es bueno tener una excusa pasa salir con alguna frecuencia’
-¿Cuántas tiendas tiene a día de hoy?
‘Contando
la que está en El Corte Inglés, dieciséis’
-¿Cómo una empresa como la suya, entra en el Corte Inglés?
‘Llevábamos
mucho tiempo buscando una buena ubicación en Santa Cruz. Cuando mirábamos por la
Plaza de la Candelaria o la Calle San José, la gente nos decía que en la Calle
Castillo había más gente.
Cuando nos dirigíamos a la Calle del Castillo, nos
decían que en la Calle del Pilar había más tiendas de calidad y cuando nos íbamos
a buscar por ésta calle, nos comentaban que el futuro estaba en Tres de Mayo.
Nunca
hemos sabido cual es el mejor sitio de Santa Cruz, así que terminamos en el
Corte Inglés con nuestra marca y la verdad es que estamos contentos’
-¿Qué hobbies tiene?
‘Salgo
una vez por semana con unos amigos para jugar al Snooker, una especie de billar’
-Por cierto, es que tengo una gran curiosidad. Cuando se trabaja y
vive con el lujo, a usted en el momento de un cumpleaños o celebración, ¿qué le
regalan? Debe ser complicadísimo hacerlo.
‘Eso
dice mi mujer siempre. Pero soy una persona sencilla y me pongo contento si mi
familia y amigos están felices.
Y
si me regalan un ramo de flores, estoy feliz porque la persona se acordó de mi
cumpleaños.
Me
alegra más el detalle que el regalo’
***
El empresario de origen hindú Shyam Aswani ocultó en una entrevista que le hizo el periodista Antonio Salazar los espacios públicos donde se asienta su centro comercial
El empresario fabrica una ‘leyenda’ y obvia el papel decisivo del Ayuntamiento
EDDC.NET / Santa Cruz de Tenerife
La única manera de conocer al empresario de origen hindú Shyam Aswani
es leer la entrevista que a este le hizo hace años el periodista
Antonio Salazar en su libro La Fortuna de hacer Fortuna.
Allí se pueden
encontrar numerosos datos sobre este extraño y misterioso empresario,
que de la mano de la marca Rolex ha cabalgado las olas de la fortuna,
nunca mejor dicho, hasta el punto de codearse con los empresarios de
fuste y solera del Sur de Tenerife y de toda la isla, además.
Aunque el rechazo a su persona es brutal, no hay que ignorar que su
presencia en el mundo de los productos de lujo ha marcado su trayectoria
y ha permitido que en Adeje su centro comercial, sea toda una
referencia y sobre todo, le proporcione numerosos beneficios.
Pero como todo, el lado oscuro de este empresario, que no sale, como
es lógico, en esta entrevista, tiene mucho que ver con el otro
Ayuntamiento de Adeje, con sus funcionarios y sus políticos jugando con
lo que no deben y con su afán enfermizo de comprar negocios que estén
pasándolo mal, algunos de los cuales le han permitido incluso dar el
salto a Santa Cruz.
La entrevista no tiene desperdicio. Esta es la parte que tiene que
ver con el centro comercial Plaza del Duque, ese que tanto da de que
hablar:
“-Y ahí nace el centro comercial Plaza del Duque.
“Pero que tiene una complicada historia, que estuvo a punto de
frustrar el proyecto varias veces. Y una vez más, la suerte se alía con
nosotros. Estaba en el Banco de Santander y llega Paolo Sarti, el dueño
de los hoteles Anthelia, Bounganvilla y Torviscas.
Me lo presenta el
director de la entidad con el que yo me llevaba bien, tenía mucha
confianza. Cuando se va Paolo me dice que está teniendo muchos problemas
con sus hermanos y que, lamentablemente, no tienen solución.
Tenían una
pelea muy fuerte y la decisión que habían pactado era deshacerse de
todas las propiedades para repartirse el dinero. Me comenta que está
pidiendo 24.000 millones de pesetas (144 millones de euros) por todo el
paquete.
A pesar de habernos consolidado, de tener un buen negocio, de
crecer y mirar el futuro con optimismo, esa cantidad superaba cualquier
planteamiento razonable para nosotros. Se salía de mi cabeza, tanto que
salí preguntándome cuántos ceros tendría esa cifra.
Pero me fui con el
coche a dar una vuelta por donde estaban sus propiedades. La verdad es
que me llamó la atención la galería de tiendas que el Anthelia tenía.
Así que, gracias a los buenos oficios del director del banco, consigo
reunirme con Paolo Sarti y le planteo que el mío no es un negocio
hotelero, que estoy interesado solo en la segregación (de ser posible)
de la galería comercial que da a la calle.
“Me pregunta si estoy dispuesto a pagar una cantidad, le digo que sí y
me pide unos días para ver como lo puede arreglar. Al poco tiempo, me
dice que sí. Cuando estamos en la Notaría, firmando la operación, me
comenta que la rotonda que está enfrente de la galería, un solar,
también lo quiere vender.
Coincide que está en Tenerife el decorador que
hace los trabajos para mí, por entonces ya amigo mío. Se lo comento y
me dice que sí, que me lance con los ojos cerrados.
Le digo, Pallarés,
no tengo dinero para eso. Su respuesta no la podré olvidar porque cree
que para los buenos proyectos siempre hay que buscar el dinero... aunque
sea robando. Una forma de decirme que lo comprase como fuese. Así que
vuelvo para hablar con Sarti y le digo de qué cantidad estamos hablando.
Lo primero que me advierte es que la rotonda no es toda suya, sino la
mitad.
“La otra parte es de los Entrecanales, de una duquesa de Madrid y así
hasta 27 dueños. Me pide una cantidad y quedo en responderle. Ahora sí
tengo que hablar con el banco, hago mis números y le digo a Paolo que no
puedo llegar a la cantidad que me pedía. Me sugiere entonces que le
haga una contraoferta.
Lo hago sin mucho convencimiento porque creía que
estaba fuera de mi alcance, aún así, necesitaba presentarla para saber
que había hecho todo lo que estaba en mi mano y caso de no alcanzarlo,
olvidarme definitivamente del asunto. Así que le ofrezco el 50% de lo
que me había pedido.
“El me dice, señor Aswani... Le comento que hasta ahí puedo llegar y
que en la anterior negociación le pagué lo que me pidió. No me dijo 500 y
yo pagué 499, pidió 500 y eso fue lo que pagué porque sabía que podía
afrontar esa cantidad. No estaba en esa situación en ésta negociación,
así que le ofrecí lo que creía podía pagar. Para mi sorpresa, él
extiende su mano, me explica que ha de deshacerse de su patrimonio y que
la única condición que pone, por tanto, es que se haga rápido.
Dadas
las buenas relaciones que tenía con mi banco, eso no fue un problema y
cerramos el acuerdo. Una vez firmado esto, nos pusimos en contacto con
Entrecanales, propietarios de una cuarta parte de la parcela.
Los llamé
para decirles que era el nuevo propietario y preguntarles por sus ideas
respecto al futuro de esa propiedad compartida. Me comentan que no
tienen nada decidido y me cuestionan sobre lo qué quiero hacer yo. Les
digo que por mí, les compraría.
Quedamos en hablar, tardaron un tiempo
porque en una empresa grande estas cosas tienen un proceso y más si no
tiene una gran importancia para ellos. Pero un día llaman, me piden una
cantidad y les compré. No negociamos porque el dinero que pidieron me
pareció justo. No siempre hay que hacerlo”.
Ni siquiera cuando uno ya se ha acostumbrado al haberlo hecho en la anterior operación.
‘Es una forma de proceder y yo soy así. Tenía ya el 75% de la parcela
y ahora debía enfrentarme al resto y más cuando supieron que tenía ese
porcentaje, porque lo cierto es que se pusieron durísimos.
Dijeron que
no querían vender ni hacer nada. Yo lo que quería era llegar a un
acuerdo, si era de comprar, comprar. Pero no me iba a detener si la
decisión era llegar a un acuerdo para asociarnos y hacer juntos el
centro comercial.
Me ocurrieron muchas cosas, por ejemplo, con Teresa
Arrarte, una de las propietarias, con la que había intentado acercar
posiciones incluso a través de Entrecanales. Ella es dueña de muchas
cosas en el sur, incluso de una parcela hotelera enfrente del Hotel
Jardines del Teide.
Una señora de mucho dinero, con la que alcanzo un
acuerdo para asociarnos y estando ante al Notario para firmar el
contrato, me dice que no. Empieza a poner peros, cuestionando las
calidades del Centro, que fueran las que yo decía que iban a ser,
también planteando dudas sobre si el dinero a invertir era menos del que
habíamos acordado.
Yo intentaba argumentar ante cada cosa que decía,
todo delante de Roberto Cutillas -Notario-, pero de repente sale de allí
y dice que no. Se dirige a su coche y yo la alcanzo, le pregunto que es
lo que pasa y ella me traslada su idea de que algo puede salir mal y
que ya no quiere hacer el negocio.
Mi reacción fue decirle que ella
sabía que el Centro tendrá un valor extraordinario cuando se termine,
pero no cedía. Mi desespero era tan grande que le hago una oferta loca.
Le digo que le compro su parte a precio de local terminado. Me pregunta
si hablo en serio, le digo que sí, pero que la oferta era en ese
momento, no al día siguiente. Así que si quiere, que subamos al Notario y
hagamos la compraventa, lo que hizo.
Así es como consigo el 100% de la
parcela, pagando a precio de oro la última parte pero no me arrepiento.
Cuando se inauguró, enviamos invitaciones a todo el mundo pero ella no
vino. En cierta ocasión, me la encontré por la calle y me comentó que le
daba rabia haberme vendido la parcela”.
Un cuento de hadas. Lo bueno se lo estamos contando aquí. Y todavía
quedan muchas cosas que contar, a pesar del ocultismo que rodea a todo
esto en el Ayuntamiento de Adeje.
***
El empresario de origen hindú Shyam Aswani excavó y vació un terreno de propiedad pública sin permiso alguno
El Ayuntamiento de Adeje desafectó el subsuelo de la glorieta de Playas del Duque
EDDC.NET / Santa Cruz de Tenerife
El Ayuntamiento de Adeje aprobó en su día la desafectación del subsuelo de la glorieta de Playas del Duque, con el fin de que dicho espacio pudiera ser ocupado para los accesos de los locales comerciales de ese centro comercial que ahora se levanta desafiante a la ley y que es obra del empresario de origen hindú Shyam Aswani, el cual, de manera inexplicable, ha podido aprovecharse del dominio público, sin rendir cuentas, sin que nadie le diga nada y de paso enriquecerse a costilla de todos los vecinos y vecinas del municipio.
Ya en su día, éste fue el asunto más polémico de una sesión plenaria, donde los ediles del Grupo Mixto se opusieron a la medida, argumentando que dicho espacio debía estar reservado para el uso de los vecinos.
Además, se denunció que la empresa promotora del centro comercial que se edificó en el perímetro de la glorieta también ha excavado y vaciado el terreno de propiedad pública, a pesar de que, supuestamente, la administración no dio autorización para ello. Y sigan bailando. Hasta el día de hoy. ***
Empresarios del sur de Tenerife denuncian al centro comercial Safari por presuntas obras ilegales
Los empresarios denunciarán al Safari por desobediencia en la Policía Nacional y no descartan denunciar al Ayuntamiento de Arona por prevaricación Hasta ocho denuncias por la vía administrativa ha presentado en el Ayuntamiento de Arona el abogado representante de un grupo de empresarios del sur de Tenerife pidiendo la paralización cautelar de unas obras en el centro comercial Safari, en la Milla de Oro, por ser presuntamente ilegales al no contar con licencia, supuestamente.
Según explica el letrado a Atlántico Hoy, los empresarios denuncian que estarían sufriendo una competencia desleal por parte del centro comercial Safari, puesto que las obras que está realizando presuntamente sin licencia implican el aumento de la volumetría de la superficie comercial del centro, logrando por ende más metros cuadrados para puntos de venta.
Asegura el abogado que las obras del centro, supuestamente sin licencia, vulnerarían el artículo 330.1 f) de la Ley del Suelo y los Espacios Protegidos de Canarias, que reza que están sujetas a licencia previa "las obras de ampliación de toda clase de construcciones, edificios e instalaciones existentes, así como las de modificación general de la fachada o el acristalamiento de terrazas existentes afectante al conjunto de la fachada".
Sin notificación
Según explica el abogado de los denunciantes, las obras se localizan tanto en la azotea como en los pasillos interiores del centro comercial. Estas últimas habrían sido precintadas por el Ayuntamiento de Arona, destaca, aunque desconoce el motivo del precinto ya que, pese a ser parte del procedimiento, el consistorio no le ha notificado la razón del precinto ni le ha dado acceso al expediente.
Por esta razón, el letrado señala que el grupo de empresarios denunciante no descarta acudir a la vía penal por un presunto delito de prevaricación por parte del consistorio, ya que insiste en que Arona debería informarles como interesados del estado de sus denuncias en la vía administrativa, precintar de forma cautelar todas las obras, iniciar un proceso sancionador en caso de apreciarse algún ilícito y demoler las obras que no sean legalizables, en caso de haberlas.
Denuncia por desobediencia
El abogado de los empresarios denunciantes recalca a Atlántico Hoy que las obras en la azotea del centro comercial Safari han continuado, ya que no han sido precintadas como las de la planta baja, a pesar de que, siempre según su denuncia, carecen de licencia. Según imágenes que han tomado los denunciantes con un dron, el centro comercial habría presuntamente incrementado de edificabilidad de ocupación en la terraza donde se encuentra el restaurante Bianco.
Este martes, la Policía Local de Arona habría acudido al centro comercial a requerimiento de la parte denunciante para inspeccionar el precinto, debido a las sospechas de los demandantes de que se estarían continuando las obras en los pasillos interiores pese a haber sido precintadas.
Según explica el abogado de los denunciantes, próximamente interpondrá una denuncia ante la Policía Nacional para que se investigue por la vía penal un presunto delito de desobediencia, pues considera probado tras la actuación de la Policía Local que el centro comercial habría continuado trabajando en la zona pese a la prohibición cautelar.
La respuesta de los propietarios
Atlántico Hoy ha consultado sobre los hechos al Ayuntamiento de Arona como al centro comercial Safari, propiedad de la mercantil Atimos Canaria SL, del empresario indio Shyam Aswani. El consistorio no ha respondido, pero sí lo ha hecho el centro, en una extensa respuesta que se reproduce a continuación:
"En relación con las informaciones difundidas sobre determinadas actuaciones en el Centro Comercial Safari Shopping Center, la entidad titular del Centro Comercial, ATIMOS CANARIA, S.L.U., desea manifestar lo siguiente:
>Tras varias visitas de la Policía Local motivadas por denuncias sobre las obras que se estaban ejecutando en el Centro Comercial, el Ayuntamiento de Arona dictó el 20 de marzo de 2026 una resolución acordando la suspensión y el precinto de las obras. El Centro Comercial Safari ha impugnado dicha resolución en vía administrativa al considerar que las obras afectadas cuentan con la preceptiva cobertura urbanística y que el precinto alcanzó también a trabajos no incluidos en la propia resolución.
>La controversia sobre el título habilitante y sobre el alcance de la medida municipal se encuentra actualmente pendiente de resolución en vía administrativa y, en su caso, jurisdiccional. Por ello, cualquier información que se difunda sobre este asunto debe reflejar que se trata de una cuestión controvertida y no de una ilegalidad firme o definitivamente establecida.
>El Centro Comercial Safari ha mantenido en todo momento una actitud de plena colaboración con la Policía Local y con el Ayuntamiento de Arona, facilitando la documentación requerida y ejerciendo su derecho de defensa por las vías legalmente previstas.
>Este proyecto de modernización del Centro Comercial Safari está orientado a mejorar la oferta comercial y de ocio del complejo, con el consiguiente impacto positivo en la actividad económica y el empleo de la zona.
>El Centro Comercial Safari reafirma su compromiso con el cumplimiento de la legalidad y se reserva cuantas acciones le correspondan frente a la difusión de informaciones inexactas o que presenten como resuelto o acreditado un asunto que continúa pendiente de decisión por las vías legales oportunas".
La familia Aswani es también propietaria de otros centros comerciales como el Plaza del Duque de Adeje o el Nivaria de Santa Cruz de Tenerife. Además, son los propietarios de Ideal Joyeros, cadena de boutiques de relojes de lujo en Canarias y Marbella.
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