viernes, 17 de abril de 2026

Empresarios en Tenerife - SANTIAGO PUIG


La fortuna de hacer fortuna I 
Salazar, Antonio

ISBN: 9788460984740
Editorial: Antonio Salazar García (autor-editor)
Fecha de la edición: 2010 

Ambrosio Jiménez, Antonio Plasencia, Amid Achi, Ram Bhavnani, W. Kissling, Carlos González TOledo, Juan Fuentes, Pedro Luis Cobiella, Martín García Garzón y Miguel Galindo son empresarios en Tenerife. 
El periodista Antonio Salazar los ha reunido en este libro de entrevistas en el que abordan la apasionante historia de sus empresas pero también hablan sobre los temas que les preocupan.

La fortuna de hacer fortuna II
Salazar, Antonio

ISBN: 9788461364855
Editorial: Antonio Salazar García (autor-editor)
Fecha de la edición: 2009 

El libro resulta indicado tanto para quienes tengan interés en conocer el siempre complejo mundo empresarial como para quienes quieran saber que opiniones tienen estos protagonistas sobre la crisis, sus consecuencias y las posibles salidas

***

Santiago Puig Serratusell (Granollers, 1/02/1941) 

tiene uno de esos despachos que despiertan envidia. Una casa preciosa en uno de los principales paseos en Playa de las Américas. 

Se disculpa por el desorden de su mesa de reuniones, aunque más bien parece fruto de una actividad incesante más que de una deliberada dejación, llena de planos e indicaciones de futuras actuaciones urbanísticas.

Es lo que lleva haciendo desde hace muchos años, cuarenta, en el sur de la Isla. Es la empresa que ha construido el desarrollo de la zona más rica de la isla de Tenerife y resulta un esfuerzo vano intentar calcular cuánto empleo neto y cuanta riqueza se ha creado merced a la visión de su padre y la suya propia sobre las posibilidades futuras de la zona.

Eran tiempos diferentes, qué duda cabe, donde el turismo no era más que una actividad incipiente, en la época en que aquella España todavía en blanco y negro recibía a las primeras turistas en bikini. 

Empresarios en Tenerife - SHYAM ASWANI


La fortuna de hacer fortuna I 
Salazar, Antonio

ISBN: 9788460984740
Editorial: Antonio Salazar García (autor-editor)
Fecha de la edición: 2010 

Ambrosio Jiménez, Antonio Plasencia, Amid Achi, Ram Bhavnani, W. Kissling, Carlos González TOledo, Juan Fuentes, Pedro Luis Cobiella, Martín García Garzón y Miguel Galindo son empresarios en Tenerife. 
El periodista Antonio Salazar los ha reunido en este libro de entrevistas en el que abordan la apasionante historia de sus empresas pero también hablan sobre los temas que les preocupan.

La fortuna de hacer fortuna II
Salazar, Antonio

ISBN: 9788461364855
Editorial: Antonio Salazar García (autor-editor)
Fecha de la edición: 2009 

enlace

SHYAM ASWANI

Muchos son los empresarios con los que he tenido la oportunidad de hablar que justifican buena parte de su éxito profesional con la suerte, tocados por la Divina Providencia y lanzados hacia la fortuna por tan caprichoso azar.

Es ciertamente decepcionante para quien intenta indagar en las razones que motivan una trayectoria exitosa en el siempre complicado mundo de los negocios basar una argumentación en algo tan inmanejable como la ventura.

Tanto que solo aceptaría que las referencias sean en el mejor espíritu Jeffersoniano: ‘creo mucho en la suerte y he constatado que, cuanto más duro trabajo, más suerte tengo’.

Empero, el caso del Sr. Aswani sí es distinto porque en su carrera ha tenido dos golpes de fortuna que, no obstante, no desmerecen en absoluto su brillante trayectoria.

Empezando con su primera tienda y tras unírsele diversas contrariedades se encuentra con que no podrá atender un inminente pago.

Esto le preocupaba bastante porque hasta ese momento se había ganado fama de ‘chico serio y cumplidor’ y estaba a punto de ser cuestionada esa idea.

Almorzando le fue ofrecido un pedazo de lotería para un sorteo a celebrar esa misma noche y pese a su falta de costumbre en juegos de azar, compró un billete que fue premiado con 42 euros, suficientes para atender el pago sin mayores incidencias (a mediados de la década de los setenta, el periódico costaba 8 pesetas y la cantidad del premio era equivalente al salario mínimo interprofesional).

La segunda vez que se tropezó de frente con el azar fue estando ya en Tenerife.

Tras una arbitrariedad administrativa -no le daban el permiso de trabajo para el Puerto de la Cruz sino para el aún por descubrir Sur de la Isla, lo que no le vino nada mal-, buscando locales donde instalar su negocio y ante la negativa del dueño de uno de ellos para alquilarle pues tan solo pretendía vender, se encontró a su casero de Málaga por la calle, sin que ese encuentro estuviese previsto ya que ninguno sabía de la presencia del otro en la Isla.

Le pidió que le acompañase para que le diese referencias suyas al obstinado propietario que terminó por acceder.

Todo lo demás ha sido duro trabajo pero también divertido hasta conseguir ser un empresario apreciado y querido por muchos de sus colegas, en especial en el sur de Tenerife, donde se valora su seriedad y grado de cumplimiento de la palabra dada.

-Nació en Puna, India, el 7 de diciembre de 1949. Una ciudad pequeña, cerca de Bombay.

Cumplirá pronto 60 años.

‘Hace no mucho, unos amigos me preguntaron si me gustaría tener 20 años menos. Mira, yo estoy encantado con mi vida, como estoy y nada quiero cambiar. Siempre he creído que estoy en la mejor etapa de mi vida’

-¿Siempre ha sido así?

‘No tengo motivos para quejarme y pensar lo contrario. Tengo una tendencia natural a recordar

los mejores momentos, así que normalmente creo que estoy en ese momento especial de mi vida’

-Hábleme de su infancia.

‘Terminé mis estudios allí, en la India, me gradué en la universidad y soy economista. Así que estuve 11 años en el colegio y cuatro más en la universidad.

Mi padre tenía un pequeño negocio de electricidad y yo ayudaba en él cuando terminaba en el colegio. El negocio no era grande ni daba para muchos lujos aunque nos permitía vivir. Era un comerciante y hombre de negocios de su tiempo’

-Esa universidad, ¿era pública o privada?

‘Era privada, aunque yo era un buen estudiante así que recibí la Scholarship (beca) del Gobierno, que me ayudaba a pagar los estudios.

Pero era un crédito, que tenía que devolver en el momento en que empezase a trabajar aunque no te ponían un tope de tiempo para hacerlo. De hecho, yo lo devolví cuando volví a mi país en el año 1977, sin intereses y sin que jamás me lo hubiesen reclamado’

-¿Recuerda de cuanto fue el crédito?

‘3.000 rupias. Parece una cantidad ridícula, pero entonces era importante y permitía estudiar en la universidad. Son unos 50 euros al cambio de hoy’. (Vuelve a calcular) ‘No puede ser’, usa la calculadora y sentencia que está bien. ‘Esa es la cantidad que tuve que devolver’ 

-¿Se le daban bien las matemáticas, como a todos los hindúes?

‘Sí, claro. Y el inglés’

-Está bien acreditada la capacidad de las personas de su país a la hora de hablar idiomas.

¿Usted cuantos habla?

‘Yo hablo cinco o seis, pero es que en la India se hablan un montón de dialectos. Sindi, indi, marathi, inglés,...’

-Y un buen español.

‘Muchas gracias’

-Ram Bhavnani, conocido inversor que ya contó su historia en la primera parte de ‘La Fortuna de hacer fortuna’ y del que soy biógrafo en ‘Los secretos para ganar dinero en bolsa’ (LibrosLibres, 2007) vivió en la misma zona. ¿Se conocieron allá?

‘Él vino después, como mucha de la inmigración que llegó de Pakistán, gentes que lo perdieron todo. Lo he conocido aquí’ 

-¿Qué recuerda de Puna?

‘Lo que recuerdo sigue siendo lo que hoy me llama la atención. Mucha gente y muchas bicicletas’

-¿Qué religión profesa?

‘Soy hindú’

-En la escuela, ¿también acudía a un colegio religioso?

‘Sí, era un centro privado aunque como siempre fui buen estudiante, conseguía un descuento en la tasa del 50%. Es un colegio que sigue estando en pie, gestionado por un grupo religioso. 

Es el St. Mira School, muy famoso en mi país. Teníamos unas clases de religión obligatorias, con rezos por espacio de 30 ó 40 minutos antes de empezar las clases’

-¿Era buen estudiante por necesidad o por qué le gustaba?

‘Por necesidad, pero también por miedo a mi padre. Nos castigaba mucho, así que prefería no contrariarle y mostrarle mi respeto. Era una forma de hacerlo, la de estudiar. Siempre me decía que fuese bueno’

-¿Sus hermanos han sido tan buenos estudiantes como usted?

‘Son diferentes, aunque ellos no terminaron la graduación. Eran dos hermanos y una hermana. Mis hermanos están aquí, en España. Incluso uno de ellos trabajó conmigo y está ahora con su propio negocio en Lanzarote’ 

-Usted termina sus estudios y decide venir a España. ¿Por qué elige el país?

‘Vine vía París, en Air France. En Puna ya había mucha gente que hablaba de España aunque había otros muchos que conocían diferentes lugares. Hong Kong o Londres eran los más populares porque entonces, como hoy, había muchos paisanos que tenían familiares en el exterior, en el extranjero. Algunos comentaban ya la pujanza y el futuro próspero que aguardaba a Torremolinos. 

Hablamos del año 1973 y llegué el día de Reyes en lo que era mi primera salida al exterior. Había entonces mucho turismo norteamericano’ 

-¿No le atraía más Hong Kong, por ejemplo? Allí estaría más cerca y hablaba inglés. Es que en ese momento, aunque era el tardo-franquismo, no se me ocurre que podría atraerle de España. 

‘No, para nada. Yo tenía un amigo en el colegio que no había ido a la Universidad y que sí había viajado a Hong Kong, estuvo trabajando cuatro años y las cosas no le fueron bien del todo. 

Así que lo dejó y se marchó a Málaga y fue el contacto con él lo que terminó por decidir del viaje a España. 

Yo quería ir a un sitio donde conociera a alguien y, a poder ser, que ya le fueran bien las cosas’ 

-¿Qué trae a España? 

‘Un visado de turista y siete dólares, que era la cota oficial que te daban en la India a la hora de salir’

 -¿Y no le da miedo? 

‘No, con 24 años hay más ganas de salir y trabajar que miedo’ 

-Pero es que incluso viene con visado de turista, pero no lo era. 

‘Correcto. Yo venía a trabajar. El primer mes me quedé en casa de mi amigo, como invitado. 

No me cobró nada por el hospedaje ni la comida. El segundo mes, buscamos una tienda y empezamos a trabajar. 

Él ya tenía una tienda de suvenir y buscamos un local para abrir otra tienda al 50%. Mi socio puso el dinero y yo el trabajo. Era increíble, porque en esa época Torremolinos era una auténtica mina de oro, donde se vendía todo. En tres meses las cosas fueron rodadas. 

Estábamos sorprendidos, todo se vendía y con un buen margen. Los americanos lo compraban todo, así que pasado ese tiempo, de buena fe y con voluntad, decidimos coger una nueva tienda al lado de ésta existente y que cada uno gestionase la suya. 

Fue el momento de la separación. Lo que había aprendido en el negocio de mi padre era a ser formal, correcto y cumplir siempre con la palabra dada. 

Esto ha sido una constante y la clave para haber llegado hasta aquí, porque me ha salvado en alguna ocasión. 

Siempre había cumplido mi palabra, es cierto que en ese momento en temas menores por la propia entidad de mis negocios entonces. Si había que hacer letras, que era lo habitual, se hacían a 30, 60 ó 90 días. 

Era costumbre que la gente comprase mercancía y luego no la pagaban dedicándose a pelotear letras. Yo siempre cumplía, un día antes de que venciese me preocupaba de que al día siguiente hubiese dinero en la cuenta para atender el pago. 

Esto me ayudó mucho porque la gente empezó a considerarme un chico serio. Así me enviaban mercancía y yo pagaba. 

En una ocasión se me acumuló mucha y dos días antes del vencimiento de la letra no tenía dinero para pagarla. 

No sabía qué hacer y esto que te cuento, te lo tienes que creer porque es verdad. 

Nunca compro lotería ni nada de ningún otro juego de azar. Pero, estando comiendo, una persona llega ofreciendo lotería y le compro un pedacito. Al día siguiente, miro el número y me había tocado un premio. 

Pagué la letra, no fue gran cosa, unas siete mil y pico pesetas (algo más de 42 €), pero sirvió para poner la cuenta en condiciones de atender el pago. Lo consideré un milagro y desde entonces no he vuelto a jugar a la lotería’ 

-¿Con qué dinero monta esa tienda, la primera suya? 

‘Con un poquito de ahorro y el crédito de los proveedores, no de los bancos. Yo ya tenía esa imagen

y fama de serio, por lo que los proveedores se mostraron partidarios de ayudarme a instalarme por mi cuenta. Incluso, algunos, me llegaron a dar seis meses para pagar. Y eso fue una gran ayuda. 

También conté con la ayuda de un hermano que estaba en Venezuela, enviaba dinero y más tarde ya vino para incorporarse al negocio’ 

-Eso coincide en fechas con la crisis de 1973. A pesar de ello, ¿Torremolinos iba como un tiro? 

‘Era impresionante. Había una gran demanda de locales y se empezaron a construir los primeros centros comerciales’ 

-Y con esa demanda de locales, ¿usted cómo se hace con el suyo? 

‘Conseguí un local muy modesto, por el que pagué unas 40.000 pesetas (240 euros) de traspaso. 

Yo no tenía dinero para más, todo el mundo se iba a los centros comerciales y tenían precios prohibitivos para mí. Así que me marché a buscar a una zona nueva, frente a un hotel. Se abría el Hotel Cervantes, de 4 estrellas y justo enfrente, una batería de 7 locales. Había dos vacíos, siendo esos los que alquilamos. 

La gente salía del hotel y ya estaba en la tienda. Y lo compraban todo. Fíjate, los domingos me iba a la playa y cogía las conchas y piedras blancas que me encontraba, las ponía en los escaparates y se vendían también. 

Los americanos las compraban, pagando a lo mejor 100 pesetas por esas cosas que recogía de la playa’ 

-¿Ya hablaba español? 

‘El inglés más, es el idioma que siempre me ha ayudado. Me he dedicado al turismo’ 

-¿Y el visado? 

‘Lo renovaba porque funcionaba entonces de esa manera. Así fue durante dos o tres años. Y cuando uno tiene negocios, tenía que solicitar además, el permiso de trabajo. Lo curioso es que te lo daban, pero no el de residencia. 

Y pasaba que después de tres renovaciones del visado, ya no lo hacían más, por lo que había que salir del país. Te obligaban a irte, elegías Portugal o Marruecos, ibas al consulado y solicitabas un nuevo visado. Yo he ido varias veces a Marruecos, mostraba el permiso de trabajo y entonces te emitían un visado. Era una condición contradictoria’ 

-¿Se sentía bien tratado? 

‘Sí, siempre. En Inglaterra, algunos compatriotas se quejaban de que siempre un extranjero se siente extranjero. Pero aquí en España, nunca. Siempre me han tratado bien’ 

-¿Cómo era ese primer local y cómo le fue? 

‘40 metros cuadrados, como te dije. Lo cierto es que nada más abrir la gente empezó a entrar y eso que entonces había una ley con un horario comercial muy rígido, que tenías que poner en la puerta a la vista de todo el mundo y firmarlo. 

Pero cuando a las cuatro volvía para abrir la tienda, había colas de cuatro a cinco personas esperando para poder comprar’ 

-Anteriormente confesó que había tenido problemas para atender un pago, pero ¿por qué llegó a ese punto? ¿Se equivocó en las previsiones? ¿Por qué acumuló mercancía de esa manera?

 ‘No fue por una sola razón sino por varias. Es que cuando nos separamos mi socio y yo tenía que compensarle por las mercancías suyas. Yo sabía el stock que necesitaba y estaba bien calculado. 

Así que fue más bien como consecuencia de la separación. Hoy lo pienso y son cantidades pequeñas aunque entonces me parecían gigantescas’ 

-¿Tuvo problemas en la separación con su socio? 

‘Ninguno, ningún tipo de problemas ni conflictos. Se quedó con el local pegado al mío, que tenía las mismas dimensiones y siguió con su actividad’ 

-¿A él le ha ido tan bien como a usted? 

‘No, lamentablemente. Tenía aquella primera tienda y a ésta segunda le prestaba poca atención.

Llegaba el fin de semana y le gustaba salir con amigos y demás. Yo nunca he sido de fiestas y los domingos que no me dejaban abrir la tienda, yo iba y me metía dentro para limpiar, colocar mercancía, poner etiquetas, aprovechaba los domingos también para trabajar’ 

-Confiese ahora que es el momento y ya habrá prescrito la culpa, pero seguro que usted dentro de la tienda atendía a los clientes si estos tocaban la puerta. 

(Se ríe y duda)’Escondido, para que no me multasen. Me la jugaba porque podían sancionarme en caso de abrir. Pero era muy arriesgado, porque no solo te podían ver quienes se encargaban de impedirlo, sino algún vecino que te tuviese manía’ 

Se ve que esa actuación ha estado muy extendida en todos los sitios con leyes restrictivas de horarios comerciales, donde los comerciantes que acudían en festivo a sus negocios, lejos de abrir, se ponían a mirar tras los visillos lo que el vecino hacía para denunciarlo en caso que se le ocurra abrir al público. 

Un ejercicio de cinismo propio de quienes presionan para obtener leyes para su único interés, conspirando contra quienes serían sus teóricos aliados; los consumidores. 

Y todavía se extrañan cuando dejan libertad a los ciudadanos y estos acuden a comprar donde se sienten bien tratados, en precio, disponibilidad y atención. 

-Usted en esta época está centrado con todos sus sentidos en el negocio. ¿Quería crecer, tenía un plan de acción? 

‘No, yo quería sobrevivir. No olvide que venía de una familia que no tenía dinero y yo mismo no lo tenía. Así que me dedicaba a trabajar duro, a finales del año 75, cuando ya llevaba dos o tres años aquí, cogí vacaciones por primera vez y volví a la India. Antes ya había traído a mi hermano para que me ayudase’ 

-¿Era su empleado? 

‘Éramos una familia tan unida que me da coraje hablar en esos términos, decir que era empleado. 

La verdad es que yo lo llamé y le envié el billete, así que no había una relación de jefe-empleado.

Tampoco me preguntó nunca si le iba a pagar un sueldo ni si era socio mío. En esa época no hablábamos de esto, bastante teníamos con intentar sacar el negocio adelante’ 

-Viajó en el año 1975 a la India. Se muere Franco (20 de Noviembre)

‘Y ahí si confieso que sentí miedo porque no sabía que podía pasar y en qué manera podría influirme. 

Llamaba todos los días a mi hermano desde la India para saber qué pasaba. Allí, estando de vacaciones en casa de un amigo, vi a una chica de 18 años, familia del propietario de la vivienda, que me presiona mucho. 

Le digo a mi amigo que si me la puede presentar y a los tres días decido que me quiero casar con ella. Así lo hicimos el 14 de enero de 1976, en Puna. A principios de Febrero me vine con ella a España’ 

-¿Sigue siendo su mujer? 

‘Sí, sí, esa ha sido la mejor decisión que he tomado en mi vida. Si hasta mi casa se llama Villa Mónica en su honor’ 

-Por lo que cuenta, el suyo no fue un matrimonio pactado como era usual en su país. 

‘No, tuve suerte y libertad para elegir, lo que no era muy habitual. Estuve aquí un tiempo, vuelvo a mi país y elegí a la chica con la que quería casarme. Antes, mis amigos me preguntaban con qué tipo de mujer quería desposarme, si con una que ayudase en el negocio o que fuese una buena ama de casa. 

Y yo ya les decía que quería a alguien que me cuidase a mí y a mi casa, porque defender el negocio ya lo sabía hacer yo y lo que necesitaba era a alguien que hiciese aquellas cosas que no sabía o no podía hacer personalmente. A mí esa fórmula me ha funcionado bien’ 

-Fue un matrimonio rápido. ¿A ella le hacía ilusión también? 

‘Sí, pero no lo expresaba. En aquella época no era frecuente ver personas besándose en la calle, siquiera en España. Entrar en mi país con una revista pornográfica era motivo suficiente para acabar en la cárcel. 

Y es verdad que en la India muchos matrimonios estaban pactados por acuerdos de familia, pero no el nuestro. Ella preguntó si el aspirante era bueno, le explicaron que tenía negocio en el extranjero, que era una buena proposición. Y llevamos desde entonces juntos’ 

-Tras su boda se pone a buscar donde instalar una segunda tienda. ¿Conocía ya Tenerife? 

‘Sabía de su existencia, claro, pero no la conocía personalmente. Es curioso, porque entonces sonaba más Gran Canaria aunque amigos nos advertían que las islas estaban bien pero que eran caras, lo que las ponía fuera de nuestro alcance. 

La fortaleza estaba en los precios de los bienes de consumo que se podían comprar a precios más baratos que en la Península’ 

-Por lo que decide abrir un segundo local en Málaga. 

‘Sí, en Fuengirola. También en un hotel y también lleno de americanos, por lo que las cosas fueron bien. 

Tan bien, que en apenas tres meses ya teníamos otro local. Y al poco, un cuarto. En algo más de un año, cuatro locales’ 

-Por entonces se acordó en un consejo de Ministros una devaluación de la peseta con respecto al dólar. ¿Les afectó a ustedes? 

‘No, nosotros comprábamos en España toda la mercancía, así que no teníamos problemas con los tipos de cambio. Y lo que sí hacía era beneficiarnos, porque para los americanos estaba todavía más barato y ellos eran nuestros principales clientes’

-Habíamos comentado el asunto de sus hermanos en los negocios. Con cuatro locales, ellos siguen sin plantear el tema societario. 

‘Mis hermanos empezaron a ayudarme y ese era el planteamiento, no se cuestionaba la jerarquía en la empresa. 

Ellos vivían conmigo, en mi casa; mi mujer les cuidaba, no les faltaba de nada y así fue siempre. Al menos hasta que empezamos a tener negocios más importantes y ellos mismos a tener sus propias vidas, casarse, sus casas y demás. 

Mi hermano más pequeño sí me pregunta un día por eso y me dice que en qué condiciones está en la empresa, si es solo como empleado, como socio o como qué. A mí me sienta muy mal y le pregunto si alguna vez le ha faltado algo. Me responde que no, pero que quiere saber en qué condición está allí. Lo que hago es preguntarle a él qué participación quiere’ 

-Usted se molesta, ¿pero no se planteó nunca que eso podría pasar en algún momento? 

‘No, nunca. Él me dice que lo deja a mi criterio. Era mi hermano más joven, el más rebelde, también lo era en la casa. Aunque me decepcionó en aquel momento, más tarde comprendí sus aspiraciones. 

Nosotros ganábamos mucho dinero porque casi no se pagaba impuestos. En el gremio de la joyería y del suvenir se guiaba por convenio y abonábamos dos mil pesetas al año (12 euros) y no había siquiera que llevar contabilidad.

Eso venía de la época de Franco y todo lo que vendíamos no pagaba impuestos. Duró unos años más, así que en el año 1978 teníamos ya cuatro buenas tiendas’ 

-Todavía con suvenir. 

‘Sí, aunque poco a poco fuimos introduciendo la joyería’ 

-¿Qué les lleva a tomar esa decisión? 

‘Empezaba a existir cierta demanda para ello, los clientes querían ya cadenas de oro, horóscopos, incluso algunas cosas típicas de España. Como la gente lo pedía, nosotros atendíamos esa demanda, por lo que empezamos a mezclar las mercancías, hicimos un espacio para la joyería. Era también producción nacional’ 

-Parece que todo les iba sobre ruedas, pero aparte de la inquietud lógica tras la muerte de Franco, ¿no tuvieron ningún momento de incertidumbre? 

‘Sí, en 1978, ETA pone una bomba cerca de donde teníamos tres tiendas. Todo el mundo tuvo miedo pero el turismo más porque desapareció durante unos días. No murió nadie, pero la intención era causar daños y asustar a los turistas, objetivos que consiguieron los terroristas. 

Ese parón hace que nos planteemos algunas cosas, como reducir los gastos, lo que no era sencillo o aumentar las ventas, aunque esto último resultaba más complicado sin clientes a los que atender. 

Pero tomamos la determinación de que algo había que hacer y le damos vueltas a todas las posibilidades. Pensamos en ventas al por mayor, crear un taller de medallas, algunas ideas más, pero no cuajaba ninguna. 

Es ahí cuando decido cogerme una semana de vacaciones con mi mujer y viajar a Tenerife. 

La intención era descansar, mi idea era la de pasar unos días desconectado sin darle muchas vueltas a la cabeza. Llegamos al Puerto de la Cruz y la primera impresión es de sorpresa muy agradable. 

Había muchas tiendas, todos los turistas que nosotros no teníamos en ese momento, gentes haciendo colas en los comercios para pagar,... la verdad es que me gustó mucho. 

Decidí que eso era lo que había que hacer, abrir una tienda en el Puerto de la Cruz y a la primera persona que se lo digo es a mi mujer. 

Comento que si abrimos aquí, tendríamos una mina de oro. Volvemos a Torremolinos, la dejo y me preparo para regresar a Tenerife’ 

-En ese momento tienen 4 tiendas, tres en Torremolinos y una en Fuengirola. Algo de dinero ahorrado, aunque los locales son en alquiler y no en propiedad. 

‘Así es. Pero por eso vengo tan ilusionado a Tenerife, explorando la posibilidad de abrir un nuevo negocio en la isla. 

Lo único que me da miedo es la carencia de permiso de trabajo porque el que tenía en Málaga no servía aquí. Y era muy posible que encontrase el local apropiado, la idea adecuada, tener los recursos pero que no me diesen el permiso de trabajo. 

Yo tenía un cliente en Málaga, un funcionario –Antonio Pardo- con el que pude hablar y gracias a él conseguir una entrevista con el delegado de Trabajo en Tenerife, D. José María Medina. 

Me reuní y se lo dije claramente, que quería abrir un nuevo negocio en la Isla porque Málaga había descendido mucho tras el atentado. 

Le expliqué que había estado en el Puerto de la Cruz de vacaciones y observado las enormes potencialidades de aquella ciudad para mi negocio. 

Es ahí donde le pregunto cómo puedo hacer para tener un permiso de trabajo que me habilite para la ciudad turística y, tras observar una serie de documentos, me comenta que no hay ninguna posibilidad. Insisto todo lo que puedo, pero se muestra categórico, se reafirma en que no es posible. 

Sin embargo, me deja una puerta abierta en el supuesto que me interese Playa de las Américas. 

Para el Puerto de la Cruz no había cupo, pero no existía ese problema en el sur. 

Yo estaba muy decepcionado, así que solo me interesaba subirme al avión, volver con mi familia y olvidar el tema para siempre. No tenía vuelo hasta el día siguiente y sin mucho entusiasmo, cogí un autobús y me fui al sur. 

Llegué a las 6 de la tarde -lo recuerdo bien-, sin saber qué hacer ni qué ver. Busqué un hotel barato donde alojarme y ni siquiera salí a dar una vuelta porque tenía la sensación de estar perdiendo mi tiempo. 

Al día siguiente, desayuno y salgo a las 10 de la mañana, veo a muchos turistas en el entorno de los Verónicas. Pregunto si había alguna tienda de paisanos y me confirman que sí, que existía una llamada Virginia. 

Estaba recién abierta, no tenía ni electricidad y trabajaban con farolas. Empecé a hablar con la gente de la calle y de las tiendas, repartidores de Coca Cola y agua. 

Les preguntaba qué tal funcionaban las cosas y todos me decían que muy bien. 

Era extraño, porque no solo decían que las cosas marchaban sino que se mostraban convencidos de que el futuro sería mejor todavía. 

Empiezo, entonces, a cambiar de opinión y lo que hago es prolongar mi estancia unos días. 

Me fijé en todo lo que me podía interesar, solo existía el centro comercial Salitién y todos los comercios estaban llenos de gente, con la tienda de Virginia a tope. 

Hablé con uno de los chicos que trabajaba allí y fue el único que me dijo que no era para tanto, que aquello era menos de lo que aparentaba. Incluso le llegué a cuestionar porqué decía eso si veía la tienda siempre llena. 

Yo llegué a mis propias conclusiones y con el paso del tiempo me confesó que no quería darme esa información porque suponía que sería competencia y que si podía evitarlo, mucho mejor’ 

-Pues aquella arbitrariedad de la Administración pudo haberle hecho el favor de su vida. 

El Puerto de la Cruz no tuvo una evolución como la del sur de la Isla y los negocios en ésta última zona han sido más prósperos y durante más tiempo que los del norte 

¿Se le pasa el malestar por no conseguir su objetivo de instalarse en el Puerto de la Cruz? 

‘Se me pasa el enfado, eso sí. Pero no tengo una conciencia inmediata, entre otras cosas porque en aquel momento el Puerto funcionaba mejor que el sur. 

No sería hasta pasado unos años cuando las cosas cambiaron. Tanto es así, que incluso ya instalado en la Isla, yo seguía intentando abrir en el Puerto de la Cruz y lo conseguí en el año 1982. Entonces era mejor el norte y la tienda iba muy bien, mejor que la del Sur. 

Antes había pensado en abrir la segunda y tercera tienda en el Puerto, pero el Sur se iba consolidando. Cuando quise abrir comercio en Salitién no pude, pero enseguida surgió Palm Beach, que había terminado el edificio, con todos los locales libres. 

Yo les hago una propuestas a los administradores para el alquiler del local de la esquina, pero me dicen que no, que no les interesa alquilar sino vender. 

No recuerdo el importe de lo que pedían, pero era mucho para mí. La casualidad hizo que me cruzara con mi casero en Torremolinos, el belga Joseph Peters, con el que tenía una maravillosa relación, entre otras cosas porque siempre le pagaba puntualmente su alquiler. 

Me respetaba por eso y me atrevo a pedirle el favor de que me acompañe a ver a los administradores del centro comercial y que me recomiende, instándole a que les cuente que nunca había tenido un solo problema conmigo. 

Él estaba aquí de vacaciones, nuestro encuentro fue fortuito y siempre he considerado que es una jugada de la fortuna en mi favor. 

Así que me acompañó, habló por mí y los convenció, porque era persona de una fuerte personalidad y carácter. 

Me alquilaron el local de la esquina de Palm Beach, -100.000 pesetas (600 euros) por 37 metros cuadrados de esquina-. Aquí ya abrimos joyería’ 

-¿Arranca bien? 

‘O sí. Lo que vendimos en los primeros días no lo habíamos vendido nunca. Fue una experiencia inolvidable, con colas de gente para comprar. 

Hicimos las cosas bien, teníamos una tienda digna, bien presentada con afán de mostrar que sabíamos hacer las cosas. Para que se haga una idea, nuestro horario era de 9 a 1 y de 4 a 8. 

Teníamos que cerrar las puertas a las 12:45 para que la gente no siguiese entrando. 

Vendíamos a precios fijos, sin descuentos ni regateos, en contra de la tradición pero se vendía todo. 

A las cuatro, cuando veníamos para abrir la tienda había del orden de 10 ó 12 personas esperando para entrar’218

-No era tiempo de marcas como hoy, con nombres reconocidos en todo el mundo. ¿Qué valoraban sus clientes? 

‘Era la única joyería del Sur. Vendíamos cosas accesibles de precios y muy ajustado a los gustos del momento. Mucha cadena, pulseras, fetiches, mucho género cordobés, cosas de ese tipo’ 

-Entonces, ¿usted atendía la tienda? 

‘Sí, en los inicios sí. Luego ya dejé a un hermano. Lo que pasa es que enseguida cogimos un segundo local y rápidamente el tercero y cuarto. 

Los unimos todos en Palm Beach. Las cosas iban bien y rápido. Tanto, que pronto nos dedicamos a la electrónica, lo que era nuevo para nosotros pero una tendencia muy acusada en el mercado. Y también se vendía todo’ 

-¿Y también sin descuentos? 

‘Hasta pusimos un cartel bien grande que anunciaba precios fijos. Era increíble lo que se vendía, todo y con buen margen. ¿Por qué hacer regateo?’ 

-Pues porque era lo que se llevaba entonces. Había cultura del regateo y más en las tiendas propiedad de los hindúes. 

‘Ya, pero si la gente compraba y lo respetaba. No pedía descuentos. Además, es mucho más sencillo gestionar un negocio con precio fijo que en uno donde el cliente es quien fija tu margen. 

Nosotros éramos más baratos que en los países de origen de los turistas’ 

-¿Ya se llamaba Ideal? 

‘Sí, desde la primera tienda. Tiene su historia porque nosotros queríamos una palabra que significase algo en español e inglés. Barajamos varios nombres, pero entre eso y que recordaba una empresa india que así se llamaba, nos terminamos decantando por el definitivo. 

No se dedicaban a nada similar y por aquí también había una empresa de leches llamada así, lo que no nos generó ningún problema. 

Primero nos llamamos Ideal Suvenir, después de unos años, dejé Ideal y más tarde, cuando cambio el concepto de negocio, ya pasó a llamarse Joyerías Ideal’ 

-O sea que siempre se ha considerado bien tratado aquí. 

‘Quizás tenga una sola excepción y fue cuando no me admitieron en la Asociación de Joyeros. Yo quería serlo pero siempre me pusieron pegas. Cuando tenía tres tiendas, lo intenté. Nada. 

Al abrir en el Puerto de la Cruz, en el Paseo de San Telmo lo intento de nuevo y tampoco tengo éxito’ 

-¿Por qué quería ser miembro de la organización? 

‘Yo siempre he sido y he pretendido ser una persona muy correcta y creí que era lo pertinente. No es solo contar con la licencia de apertura, licencia fiscal y demás aspectos legales, que también. 

Creí que debía serlo y lo solicité. También pensaba que al tener joyería, sería bueno ser miembro de la Asociación. 

Me pidieron todo la documentación y cuando digo toda, es toda. Contratos de arrendamientos de locales, licencias, todo. Tanto, que me extrañó y yo mismo me preguntaba para qué querrían tanto. 

No parecía normal, pero la entregué toda. Después de dos o tres meses sin tener noticias llamé y pregunté por este asunto y es cuando me dicen que habían rechazado mi solicitud’ 

-¿Le dieron alguna explicación? 

‘Tan solo que no querían’ 

-¿Quien presidía entonces? 

‘Purriños. Yo abrí en San Telmo y él tenía su local en la Calle Quintana. Recuerdo que les dije que si ése era el motivo, que pasaba de ellos. Lo cierto es que transcurridos más de veinte años, sigo sin ser miembro de la asociación’ 

-Siendo usted un importante empresario del sector, nunca le han llamado para corregir aquel desatino. 

‘Luego, cuando empezaron a observar nuestro crecimiento y reputación nos llamaron para invitarnos. 

Pero entonces dije yo que no, que habíamos llegado hasta aquí sin la Asociación y que así seguiríamos’ 

-Y a pesar de eso, se siente bien tratado en la Isla. 

‘Claro. Aquello fue un asunto puntual que probablemente tenía más que ver con los celos o la competencia mal entendida. 

Pero en España siempre me he sentido bien tratado, primero en Málaga y luego aquí. Tengo muy buenos amigos, hay empresarios que nos respetan y nosotros a ellos. Todo el mundo se ha portado bien con nosotros’ 

-Durante esos años de aperturas en Tenerife, ¿dónde está su casa? 

‘En Málaga. Mónica se sentía bien allí y no quería moverse. Yo viajo con frecuencia y uno de mis hermanos se viene con su familia a Tenerife. 

De esa manera se evitan conflictos porque creo que es bueno que las mujeres tengan sus casas y si están alejadas, mucho mejor. 

Es que a veces, surgen problemas que son difíciles de entender, tanto que incluso parece que ni siquiera hay motivos para ello. No sé, relacionados con el ego, con el orgullo,... pero no solo lo digo por los hindúes sino también ocurre con los españoles’ 

-¿Cuándo y por qué decide mudarse a Tenerife? 

‘La verdad es que las cosas aquí van muy bien. Habíamos trabajado en la forma correcta, ganado mucho dinero y de repente, a mi hermano, quien llevaba el negocio aquí, se le detecta un tumor. 

A los pocos días, fallece. Habíamos crecido en la Isla, con un volumen de negocio considerable y cerrado las tiendas de Fuengirola. Así que es el momento de tomar decisiones y ésta pasa por dejar Málaga y venir a Tenerife. Era un hermano tres años mayor que yo y de esto que te cuento hace ya 16 años’

 -En ese momento, ¿qué tienen en Tenerife? 

‘Cinco tiendas en el Sur más la del Puerto de la Cruz’ 

-¿Qué criterios seguían para abrir tienda y elegir los locales? 

‘Pues creo que he tenido buen ojo para elegir las ubicaciones. Quiero creer que influye mi formación y experiencia. Además, soy flexible y me adapto rápidamente. 

Cuando llegué aquí, funcionaba el concepto de Bazar y trabajamos con esa mentalidad. Cuando cambia la ley, modifican los impuestos, ese modelo de negocio empieza a degenerar y vimos que teníamos que especializarnos. 

Había mucha competencia, más de doscientos paisanos. Cerramos la electrónica porque no podíamos ser competitivos ni en precios ni en horarios. Y lo que se nos ocurrió era hacer algo que nadie más hiciese’ 

-¿Hacia dónde se dirigen en el enfoque del negocio? 

‘Empezamos a cambiar el concepto de negocio, elevando la calidad de las tiendas. Nos lo podíamos permitir. Comprábamos locales en vez de alquilarlos y las ubicaciones eran claves. 

Compramos un local a Santiago Puig, el Ocean Center en frente de su casa. Había hecho un local en la planta baja que daba a la playa y en lo alto, una isla que sería su oficina a pie de calle. 

Me siento con él y le digo que no necesita una oficina de esa naturaleza, tan bien situada y que quería comprársela.

 Me dijo que me costaría mucho dinero, le pido que me dé una cantidad, lo hace y después de pensarlo unos segundos le estreché la mano aceptando la operación’ 

-¿Sin regatear? 

‘(contundente) Sin hacerlo. Ya me estaba haciendo un favor vendiendo ese local y no le iba a discutir encima el precio. Fue lo primero que le compramos y luego hemos adquirido otras 10. 

Nosotros no discutimos el precio, es una tradición que no incumplimos siquiera hoy. Si nos interesa, llegamos a un acuerdo’ 

-¿Se acuerda cuanto pagó por el local?

‘Sí, 25 millones de pesetas (150.000 euros). Esa fue la cantidad que pidió y que yo acepté’ 

-¿Tiene que endeudarse para poder hacer esa operación? 

‘Nosotros ya estábamos en buena posición, con unos años previos óptimos’ 

-¿Cuál ha sido su banco? 

‘El Santander, siempre ha sido el Banco Santander’ 

-Dedican ya ese local en propiedad a su nueva idea de negocio pero me gustaría conocer que les lleva hasta ahí. Intuición, información,… ¿de dónde sale la idea de que deben especializarse? 

‘Por causalidad, quizás por suerte. Llegué a conocer a un decorador que es probablemente el mejor de toda Europa en el diseño de locales para joyas. Le encargué el proyecto para nuestro local del Puerto de la Cruz y me cobró una barbaridad, carísimo, pero en dos meses casi amortizó lo que pagué. 

De eso hace 25 años, siempre he trabajado desde entonces con él y se llama Eugenio Pallarés. 

Es él quien va enfocando los locales, dando un aire único’ Esto es muy usual en todo el sector del lujo, tanto que las primeras marcas del mundo construyen sus nuevas catedrales encargándoselas a los más afamados decoradores y arquitectos del orbe. 

Peter Marino lo ha hecho para Dior, Chanel, Donna Karan, Calvin Klein, Fendi, Valentino y Louis Vuitton. 

Se estima que una reforma media de cualquiera de estas grandes tiendas pueden costar del  orden de los 20 millones de dólares. Incluso, el estudio de Herzog y De Mouron (autores del TEA o de la remodelación de la Plaza de España) estuvo a cargo de la creación de la tienda de Prada en Omotesando (Japón) con un coste total de 80 millones de dólares. 

Tan espectacular resulta queson muchos los que cuestionan la rentabilidad de esas inversiones porque estiman que son más las personas interesadas en fotografiar esos monumentos que en utilizar sus tarjetas de crédito para comprar en ellos. Algo que no casa con lo que le ocurrió a Fendi, cuyas tiendas en Osaka y Hong Kong aumentaron su recaudación un 300% después de una de estas reformas. 

-Y llegan las marcas de lujo. 

‘La primera fue Cartier, hace 22 años. Virginia tenía la concesión de la marca pero la matriz empieza también una batalla por consolidarse como una enseña muy vinculada al lujo, con su propio desarrollo y espacio, alejándose de los bazares. Cuando nos encuentran, con unas tiendas más lujosas y habiendo dejado atrás nuestra etapa de bazar, el acuerdo fue más sencillo’ 

-Locales propios, marcas de lujo, crecimiento con locales en propiedad. Las cosas no se puede decir que vayan mal. 

‘Abrimos en Colón, en Santiago III, queríamos seguir creciendo así que pronto nos planteamos llegar a la zona más próxima al Bahía del Duque, que ya veíamos que se consolidaría como la de más nivel del sur, con un tipo de cliente muy de nuestro gusto. Había un centro comercial (Fañabé) y elegimos un gran local al lado de la recepción del Hotel Lagos de Fañabé. 

Pronto descubrimos que habiendo buena clientela en la zona, no es un buen lugar para una tienda orientada hacia el sector del lujo. 

En el entorno hay comercios que no están enfocados hacia ese tipo de cliente y más bien se dedicaban a atender la misma demanda que muchos otros bazares, tiendas marroquíes; no era bueno para nosotros. Cometimos un error en la selección del local, aunque venía más dado por las circunstancias que por nuestra decisión. 

La zona nos interesaba, así que nos empezamos a plantear que podríamos hacer. Queríamos un sitio digno, estar en primera línea pero solo encontramos oportunidades en los hoteles, lo que no nos convencía mucho porque limitaba las ventas a los propios clientes del establecimiento. De repente, surge la posibilidad de hacer nuestro propio centro comercial y crear en él nuestro propio entorno de lujo’ 

-Y ahí nace el centro comercial Plaza del Duque. 

‘Pero que tiene una complicada historia, que estuvo a punto de frustrar el proyecto varias veces. 

Y una vez más, la suerte se alía con nosotros. Estaba en el Banco de Santander y llega Paolo Sarti, el dueño de los hoteles Anthelia, Bounganvilla y Torviscas. 

Me lo presenta el Director de la entidad con el que yo me llevaba bien, tenía mucha confianza. Cuando se va Paolo me dice que está teniendo muchos problemas con sus hermanos y que, lamentablemente, no tienen solución. 

Tenían una pelea muy fuerte y la decisión que habían pactado era deshacerse de todas las propiedades para repartirse el dinero. Me comenta que está pidiendo 24.000 millones de pesetas (144 millones de euros) por todo el paquete. 

A pesar de habernos consolidado, de tener un buen negocio, de crecer y mirar el futuro con optimismo, esa cantidad superaba cualquier planteamiento razonable para nosotros. 

Se salía de mi cabeza, tanto que salí preguntándome cuántos ceros tendría esa cifra. Pero me fui con el coche a dar una vuelta por donde estaban sus propiedades. 

La verdad es que me llamó la atención la galería de tiendas que el Anthelia tenía. 

Así que, gracias a los buenos oficios del Director del banco, consigo reunirme con Paolo Sarti y le planteo que el mío no es un negocio hotelero, que estoy interesado solo en la segregación (de ser posible) de la galería comercial que da a la calle. 

Me pregunta si estoy dispuesto a pagar una cantidad, le digo que sí y me pide unos días para ver como lo puede arreglar. Al poco tiempo, me dice que sí. 

Cuando estamos en la Notaría, firmando la operación, me comenta que la rotonda que está enfrente de la galería, un solar, también lo quiere vender. 

Coincide que está en Tenerife el decorador que hace los trabajos para mí, por entonces ya amigo mío. 

Se lo comento y me dice que sí, que me lance con los ojos cerrados. 

Le digo, Pallarés, no tengo dinero para eso. Su respuesta no la podré olvidar porque cree que para los buenos proyectos siempre hay que buscar el dinero... aunque sea robando. 

Una forma de decirme que lo comprase como fuese. Así que vuelvo para hablar con Sarti y le digo de qué cantidad estamos hablando. Lo primero que me advierte es que la rotonda no es toda suya, sino la mitad. 

La otra parte es de los Entrecanales, de una duquesa de Madrid y así hasta 27 dueños. 

Me pide una cantidad y quedo en responderle. Ahora sí tengo que hablar con el banco, hago mis números y le digo a Paolo que no puedo llegar a la cantidad que me pedía. 

Me sugiere entonces que le haga una contraoferta. Lo hago sin mucho convencimiento porque creía que estaba fuera de mi alcance, aun así, necesitaba presentarla para saber que había hecho todo lo que estaba en mi mano y caso de no alcanzarlo, olvidarme definitivamente del asunto. 

Así que le ofrezco el 50% de lo que me había pedido. El me dice, ‘Sr. Aswani’... Le comento que hasta ahí puedo llegar y que en la anterior negociación le pagué lo que me pidió. 

No me dijo 500 y yo pagué 499, pidió 500 y eso fue lo que pagué porque sabía que podía afrontar esa cantidad. No estaba en esa situación en ésta negociación, así que le ofrecí lo que creía podía pagar. 

Para mi sorpresa, él extiende su mano, me explica que ha de deshacerse de su patrimonio y que la única condición que pone, por tanto, es que se haga rápido. 

Dadas las buenas relaciones que tenía con mi banco, eso no fue un problema y cerramos el acuerdo. 

Una vez firmado esto, nos pusimos en contacto con Entrecanales, propietarios de una cuarta parte de la parcela. Los llamé para decirles que era el nuevo propietario y preguntarles por sus ideas respecto al futuro de esa propiedad compartida. Me comentan que no tienen nada decidido y me cuestionan sobre lo que quiero hacer yo. 

Les digo que por mí, les compraría. Quedamos en hablar, tardaron un tiempo porque en una empresa grande estas cosas tienen un proceso y más si no tiene una gran importancia para ellos. Pero un día llaman, me piden una cantidad y les compré. 

No negociamos porque el dinero que pidieron me pareció justo. No siempre hay que hacerlo’ 

-Ni siquiera cuando uno ya se ha acostumbrado al haberlo hecho en la anterior operación. 

‘Es una forma de proceder y yo soy así. Tenía ya el 75% de la parcela y ahora debía enfrentarme al resto y más cuando supieron que tenía ese porcentaje, porque lo cierto es que se pusieron durísimos. 

Dijeron que no querían vender ni hacer nada. Yo lo que quería era llegar a un acuerdo, si era de comprar, comprar. 

Pero no me iba a detener si la decisión era llegar a un acuerdo para asociarnos y hacer juntos el centro comercial. Me ocurrieron muchas cosas, por ejemplo, con Doña Teresa Arrarte, una de las propietarias, con la que había intentado acercar posiciones incluso a través de Entrecanales. 

Ella es dueña de muchas cosas en el sur, incluso de una parcela hotelera enfrente del Hotel Jardines del Teide. 

Una señora de mucho dinero, con la que alcanzo un acuerdo para asociarnos y estando ante al Notario para firmar el contrato, me dice que no. 

Empieza a poner peros, cuestionando las calidades del Centro, que fueran las que yo decía que iban a ser, también planteando dudas sobre si el dinero a invertir era menos del que habíamos acordado. 

Yo intentaba argumentar ante cada cosa que decía, todo delante de D. Roberto Cutillas -Notario-, pero de repente sale de allí y dice que no. 

Se dirige a su coche y yo la alcanzo, le pregunto qué es lo que pasa y ella me traslada su idea de que algo puede salir mal y que ya no quiere hacer el negocio. 

Mi reacción fue decirle que ella sabía que el Centro tendrá un valor extraordinario cuando se termine, pero no cedía. 

Mi desespero era tan grande que le hago una oferta loca. Le digo que le compro su parte a precio de local terminado. Me pregunta si hablo en serio, le digo que sí, pero que la oferta era en ese momento, no al día siguiente. 

Así que si quiere, que subamos al Notario y hagamos la compraventa, lo que hizo. Así es como consigo el 100% de la parcela, pagando a precio de oro la última parte pero no me arrepiento. 

Cuando se inauguró, enviamos invitaciones a todo el mundo pero ella no vino. En cierta ocasión, me la encontré por la calle y me comentó que le daba rabia haberme vendido la parcela’ 

-La inversión total, ¿a cuánto ascendió? 

‘Bastante grande, financiado con CajaCanarias y Banco de Santander. Menos mal que fue entonces y las entidades financieras estaban dispuestas a colaborar y no como ahora que están con el grifo cerrado. 

Todo salió bien, ellos financiaron y nosotros tuvimos por fin nuestro centro comercial’ 

-La facturación total del grupo, ¿de cuánto es? 

‘Tenemos 7 sociedades, es una cantidad importante, pero no somos Amid Achi’

Amid Achi Fadul, es el propietario de Número 1 y el multifranquiciador más importante de Europa, confesaba en La Fortuna de hacer fortuna que su facturación ascendía, excluida la división inmobiliaria de su negocio, a 72 millones de euros en el año 2005. 

‘Para mí, más que la cifra total de negocio, lo que me ha motivado es la consecución de marcas de prestigio. Luché más de 20 años por tener Rolex y al final, ellos mismos al ver el centro comercial, han pedido disculpas por no haber trabajado antes en conjunto. Tenemos, hoy, una magnífica relación con ellos’ 

-¿Es esa su primera satisfacción llegado hasta este punto?¿Ser reconocido como un empresario vinculado a las marcas del lujo?

‘Hombre, claro’ 

-¿No jugó a su favor conseguir hace muchos años alguna marca tan relevante como la de Cartier? 

Parece claro que el efecto multiplicador de una gran marca jugará siempre a su favor. Se tiene una muy fuerte y las demás, vendrán solas 

‘Eso es cierto y casi siempre es como usted dice, pero Rolex fue la excepción y por eso han pasado veinte años hasta conseguirlo. Quizás por eso me siento tan satisfecho’ 

-¿Es de la que más orgulloso se siente?

‘Sí, por lo que costó y por la importancia de la marca’  

-¿Y por qué le costó tanto conseguirla?224

‘Quizás porque era extranjero y no querían por ese motivo. Lo cierto es que tenían un distribuidor para las Islas -Alfonso Vieira- y una política en la sede central de la empresa que luego varió pero que entonces era muy restrictiva y selectiva. 

Y en Madrid o en la sede central de Suiza no se terminaban de convencer de que un hindú de Canarias pudiese vincularse a ellos porque hasta ese momento ambas cosas –hindú y Canarias- estaban asociadas a los bazares. 

No podía estar una marca así en un establecimiento de ese tipo por lo que tuvimos que demostrar que éramos distintos y que sí podíamos ser un partner adecuado’ 

-De todas las marcas que vende y/o representa, ¿es la que más le gusta también? 

‘Sin duda, Rolex. Es la número uno y así lo reconoce todo el mundo. Por facturación, por prestigio, por calidad, creo que no hay duda. Pero para mí, las marcas son como hijos y además, son mi negocio. 

Quizás debería decir que Patek Philippe es la de más prestigio, que Rolex no obstante esla número uno y que en señora, Cartier es más fuerte’ 

-La verdad es que llama la atención que le costara tanto, por su propia importancia previa como empresario y por la devoción que parece profesarle a Rolex. 

‘Es que era un objetivo muy sensato, que creía merecíamos y que ayudaba a un objetivo que teníamos mi hijo y yo. Nosotros nos sentimos muy españoles, pero somos también hindúes. 

Queríamos ser los primeros originarios de la India en contar con marcas como Rolex, Patek Phillips y Cartier. 

Eso no lo ha conseguido nadie en España ni en Europa y más si contamos que tenemos, incluso, una boutique de Cartier de joyería. Eso da satisfacciones porque demuestra un reconocimiento hacia nuestra forma de trabajar y también son interesantes como negocio, es obvio’ 

-En épocas de crisis se dice que el lujo se resiente menos. ¿Es cierto? 

‘Recuerdo que en la de los años 1992 y 1993 nosotros ya teníamos un cierto nivel y yo decía, si esto es crisis, que dure mucho tiempo. Sin embargo, en ésta está pasando algo curioso. 

Hacemos menos ventas pero son de más valor, porque los turistas son de más nivel. De todos modos, ya hemos llegado a un punto en que también se ha resentido el sector del lujo. 

Nosotros no solo vivimos del turismo, que ya ha experimentado su caída. También tenemos una importante clientela (en el entorno del 20%) de clientes locales, promotores, hombres de negocios, directivos que han dejado de comprar porque sus negocios también se ven afectados. 

Es una cadena donde también somos perjudicados’

La industria de los artículos de lujo es un negocio de 157.000 millones de dólares y produce y

vende trajes, artículos de piel, zapatos, pañuelos y corbatas de seda, relojes, joyas, perfumes y cosméticos que transmiten una imagen de estatus social y bienestar, una vida de lujo. 

Treinta y cinco de las grandes marcas se reparten el 60% del mercado y lo que es más importante para nuestro protagonista, en 2005 los viajeros gastaron 9.700 millones de dólares en productos de lujo, un tercio del total de las ventas en viajes. 

Y es que, como ya dijera Coco Chanel, ‘el lujo es una necesidad que empieza donde termina la necesidad’ 

-Usted tiene siete empresas. ¿A qué se dedican? 

‘A la joyería, a los alquileres de locales, explotar la franquicia de Mango en el Sur, el grupo Ideal’ En Mayo de 2003, tres hombres encapuchados y armados asaltaron uno de sus establecimientos y se llevaron joyas y piezas de alto valor por un importe de 720.000 euros. 

El 25 de Agosto de 2004, otros tres hombres con pistolas y metralletas asaltaron la boutique de Cartier que está en el Centro Comercial Salitién y se llevaron material por valor de 360.000 euros. 

Le pregunto por esto, reacciona con cierta resignación y cuando asumo que es por considerar que es algo que están íntimamente ligado a su negocio –los asaltos a joyerías son un clásico de los malhechores- y que el seguro cubrió las pérdidas, me sorprende. 

‘No lo teníamos asegurado porque no era rentable hacerlo con tantas tiendas en un lugar como Canarias donde nunca pasaba nada. En los primeros veinte años nada ocurrió y nuestra decisión parecía acertada.

Luego nos robaron y ya tuvimos que hacer grandes pólizas de seguro, con unos costes muy importantes. Nos gastamos mucho dinero en seguridad privada’ 

-¿Cómo reacciona una persona cuando la llaman por teléfono y le dicen que le han robado con toda esa parafernalia de armas y pasamontañas una de sus tiendas y que los costes de ese ataque son tan elevados? 

‘Lo primero que me preocupa es la salud de las personas que estaban dentro de la tienda. En uno de esos atracos usaron la violencia y te asusta saber hasta dónde pueden llegar los delincuentes. 

Golpearon a uno de los encargados y se desmayó. Así que lo primero es saber que todos estén bien, que no disparasen, esas son preocupaciones inmediatas. Es que sabes que el tema financiero lo tienes que asumir’ 

-Uno no se acostumbra a que le roben. Era su dinero. 

‘Cuando protesté al Comisario de aquí lo que me dijo es que estaba en un negocio de alto riesgo. 

Entonces, si estamos en negocio de alto riesgo tenemos que contar con seguridad, seguros y demás’ 

-Eso es un gasto añadido suyo porque la Administración, que es la competente, resulta ineficiente 

‘Es un gasto espectacular, ten en cuenta que la empresa de seguridad cobra por horas. Es tan alto el gasto, que ha llegado al punto en que nos replanteamos lo que haremos, porque con la crisis y la caída de las ventas, el negocio no da para tanto’ 

-Insisto en que si la Administración hiciese ese trabajo, usted podría dedicarse a su negocio sin costes añadidos. 

‘Hombre, la Administración no puede suministrar seguridad privada para cada negocio ni para

cada persona. Pero si hay una seguridad ciudadana general… y más que Policía, que yo creo que trabaja bien, es el sistema judicial el que falla, lo que está perjudicando al conjunto y hace que no se tenga sensación de seguridad. 

No han castigado a nadie por los asaltos a nuestras tiendas’ 

-Tiene usted dos hijos, Anup y Tina, ¿le preocupa la sucesión? 

‘No, si te digo la verdad, me siento un hombre afortunado porque están conmigo y observo que su trabajo lo hacen mejor que yo, lo que es una enorme suerte. Es otra de mis grandes satisfacciones. 

Tengo una gran confianza en el futuro, porque hemos aprendido a trabajar sin jerarquía en la empresa’ 


-Hablaba de como el turismo de calidad está contribuyendo a mantener la cuenta de resultados de sus empresas. ¿Cree que hemos mejorado en la captación de ese tipo de cliente? 

‘El turismo de calidad es importante siempre, pero me atrevo a decir que más en momentos como los actuales. 

El turista español que está viniendo, no está comprando y el británico que sigue viniendo – con un porcentaje sobre el total del 30 ó 40%- ha decidido gastar menos por el tipo de cambio.

El alemán, no es muy gastador por naturaleza y menos en momentos como los actuales en que a su país no le ha dejado bien parado la crisis. No se puede contar por el momento con el turismo alemán. 

Es curioso, porque en una época gastaban mucho en el Puerto de la Cruz. 

Así están las cosas. Yo debo agradecer la política que hace el Ayuntamiento de Adeje porque siempre está intentando promocionar el turismo de calidad. 

Y nosotros estamos con el centro comercial en medio de la mayor concentración de camas hoteleras de cinco estrellas de toda España. 

Esos hoteles están trayendo turismo ruso y la verdad es que nos está viniendo muy bien a nuestro negocio’ 

-Había una queja generalizada con los retrasos a la hora de expedir los visados para que pudiesen venir los turistas rusos. 

Se anunció que esto se mejoraría, lo que contribuyó a generar expectativas importantes, todos andamos corriendo detrás de los rusos por su elevado nivel de gasto. ¿Se ha percibido? 

‘Había mejorado con la promesa de abrir una terminal en el aeropuerto para rusos. Pero no ha sido así, aunque ahora con la crisis en Rusia y con la bajada del rublo (40%), dicen que son muchos los rusos que han perdido dinero en la bolsa. Las cosas han empeorado’ 

-En estos momentos, ¿cómo está el centro comercial con el desplome del consumo privado? 

‘Cuando se abre, hay negocios que comienzan, cierran, vienen otros, hay un espacio para la prueba y el error que provoca que pase algún tiempo antes de contar con los definitivos inquilinos. 

Nosotros estamos muy orgullosos de que en este tiempo, los mismos que empezaron con nosotros continúen con sus negocios abiertos, sin que cerrase uno solo. 

No hemos cambiado a nadie, cuidamos mucho que sea así, intentamos hacer bien las cosas, atendiendo a los clientes, con un departamento de marketing muy potente, gastando dinero en publicidad’ 

-Pues no sería extraño saber que ha tenido que negociar a la baja los precios de los alquileres. Supongo que eso estará pasando en muchos centros comerciales. 

‘No, de momento no ha ocurrido. Yo reconozco que las cosas están mal, sobre todo para aquellos que están en segunda fila o mal ubicados, pero no es nuestro caso. Admito que se pueda estar vendiendo un poco menos, pero aun así, estamos funcionando mejor que cualquier otro sitio’ 

-¿Cómo está gestionando la crisis? ¿Se ha visto obligado a reducir gastos, afrontar algún otro tipo de medida? 

‘Para nosotros, reducir gastos no es sencillo. Los impuestos son complejos y caros; los empleados tienen sus condiciones, la seguridad cuesta un dineral y los seguros de los establecimientos son elevados’ 

-¿Está preocupado? 

(Se lo piensa) ‘Preocupado por irnos a la ruina, no. La empresa llegó a la crisis bien, con fortaleza. 

Pero preocupado por lo que dure la crisis, sí. No sabemos cuándo saldremos de aquí, nos vamos mentalizando en que el negocio que hay aquí es el que debemos defender. Y hemos tenido un descenso de ventas del 20% con respecto al año pasado’ 

-¿Se vuelve uno conservador con la crisis o, por el contrario, es el momento para buscar nuevos mercados? 

‘Mi hijo está mirando fuera. Se ha cansado antes que yo de los problemas que hay aquí para hacer negocios y es cierto, además, que aunque la crisis es global son los mercados asiáticos los que menos la están sintiendo. 

Así que China y la India podrían ser dos destinos interesantes. Él sí quiere diversificar algo y salir aunque no es sencillo, está muy lejos’ 

-Esos problemas a los que hace referencias son los consabidos de imposición fiscal elevada, rigideces laborales, burocracia enorme, compleja e ineficiente y leyes para todo o se está refiriendo a otro tipo de inconvenientes. 

‘Todo eso que cuentas siempre ha existido aquí pero cuando las cosas iban bien lo asumías como algo que está ahí y punto. Digamos que problemas pequeños, superables. Pero cuando las cosas están como ahora, con los ingresos desplomándose, todo esto es un añadido que pone en riesgo los negocios’ 

-¿Considera excesivos los impuestos que se pagan aquí?

‘Sí, yo creo que pagamos muchos impuestos. Quien hace el mejor negocio con nuestro negocio es, sin duda, Hacienda. 

Con las grandes marcas, los márgenes son cortos y hay unos precios dados.Una competencia internacional amplia que redunda en nuestros márgenes comerciales. Los precios de coste de estas marcas son los mismos pero hay una lista de pvp orientativos. 

Cuando las cosas se ponen mal, todo el mundo toca los precios hacia abajo para no quedarse con la mercancía. Y los costes de establecimiento son los que son, no se pueden tocar. 

Encima pagamos una barbaridad en impuestos. Toda la mercancía que llega aquí, antes de que nos la entreguen a nosotros ya ha provocado que abonemos un 14,3% de impuestos, el 13% de IGIC y el 1,3% de recargo minorista. 

Eso significa que si recibimos una mercancía por importe de un millón de euros, pagamos 143.000 euros antes de recibir el paquete’ 

-¿Qué le gustaría que pasara con la RIC?

‘Fue una cosa atractiva al inicio pero se complicó con la interpretación de la norma, que no era muy clara. Venían inspectores diferentes y cada uno con una lectura distinta de la misma. 

Nosotros hemos tenido problemas porque siendo la misma norma no nos inspeccionan los mismos, así que lo que un año estaba bien al siguiente dejaba de estarlo. Esto nos ha complicado mucho a nosotros, también supongo que a los demás’ 

-¿Preferiría solo la aclaración y que pudiese ser menos interpretable o ir a un sistema nuevo? 

‘¿Sistema nuevo? ¿Qué sistema? Nuevo sería quitar la RIC y pagar los impuestos. Hay que ir a una normativa clara, eso sería suficiente. Sin margen para la arbitrariedad, con eso bastaría’ 

-¿Qué opinión tiene usted sobre el empresariado de Tenerife?228

‘Ahora mismo estamos todos igual de preocupados y la verdad es que nos estrujamos la cabeza para intentar sacar adelante los negocios. Eso consume muchas energías y no hay margen para mucho más. Hay que esperar a que se resuelvan las cosas’ 

-¿De qué negocio se siente más orgulloso? 

‘De todo, ha sido un trabajo de muchos años y creo que me puedo sentir satisfecho del conjunto. 

Ahora bien, para mí el Centro Comercial es un sueño. Y, añado, el negocio de la joyería nos ha dado muchas satisfacciones porque estamos en la lista de los mejores joyeros del mundo. 

Existe una clasificación de hoteles y de igual forma existe una de joyerías’ 

-Ya que habla de hoteles, usted no tiene, ¿por qué? 

‘Porque todo tiene limitaciones y nosotros no podemos hacerlo todo. Cuando nos planteamos la diversificación, barajamos esa posibilidad, pero sin embargo no salió y ahora mismo, a la vista de como está todo, me alegro. 

Han cambiado las cosas y hay que ser prudentes. Yo quiero disfrutar de mi trabajo, no sufrir en él y con él. Es cierto, en cualquier caso, que a mi hijo sí le hace ilusión tener algo en el sector hotelero’ 

-¿Y a usted no le gusta? ¿Cree que es más complejo gestionar un hotel que un centro comercial? 

‘No, no es eso. Si uno cuenta con las personas adecuadas, no hay problemas. Yo tengo trabajando a personas conmigo desde hace 30 años. 

Y en Tenerife, hay gente con 25 años cumplidos en la empresa. Hoy hay 120 personas trabajando con nosotros y presumo de esa gente porque son los que me han permitido armar este pequeño imperio. Es solo cuestión de momentos y ahora no parece el propicio’ 

-¿Qué le gustaría hacer que no haya hecho todavía en el negocio? 

‘Cada año siento que estoy en una etapa mejor de mi vida así que no descarto nada. El hotelero no es un sector atractivo en este momento, es mala época. Pero el año pasado estuvimos a punto de comprar unas parcelas para hacer una urbanización de gran lujo, una que no existe todavía en la Isla. 

Teníamos el proyecto y todo, estuvimos a punto de firmar. Pero se empezó a torcer el sector inmobiliario y se paró. La verdad es que se fue demorando la compra y el tiempo jugó a nuestro favor, porque de haberla efectuado podríamos haber pasado malos tiempos. 

Y considero que ahora mismo, en este año 2009 y en el próximo 2010, las empresas que no pierdan dinero podrán considerarse exitosas’ 

-Da la sensación que será un momento lleno de oportunidades para quienes hayan hecho bien las cosas, que llegan con una situación económica saneada. Podrán comprar a precios de saldo. 

‘Sí, será así, aunque todavía no es el momento. Los precios no han tocado el suelo, así que esas oportunidades tardarán en darse’ 

-¿Qué opinión tiene de los políticos que conoce? 

‘En Costa Adeje se están haciendo bien las cosas, sin duda. Son muy colaboradores, si les gusta tu proyecto intentan ayudar. 

En Arona, la conocida como milla de oro, también está bien. Pero creo que es de justicia reconocer que Costa Adeje ha cuidado mejor siempre el entorno hotelero, la limpieza, han prestado mucha atención al turismo, mejor enfocados, creo yo’ 

Uno puede tener la sensación de que efectivamente un Ayuntamiento ha cuidado mejor el turismo que el otro. 

Mientras en Adeje ha habido estabilidad, con un concejal como Miguel Ángel Santos Cruz que lleva muchos años al frente de esa responsabilidad, en Arona las cosas no han sido igual y no han tenido a nadie con la dedicación y el conocimiento de Santos.

‘Sin embargo, nuestra mejor tienda está en el Centro Comercial Safari, que es un buen establecimiento. 


Allí también hay hoteles de cinco estrellas, como el Mare Nostrum o el Villa Cortés. Son las dos zonas que mejor funcionan en el Sur, desde Parque Santiago III hasta Zara y el CC Playas del Duque.

Las demás están teniendo problemas pero las ubicaciones de éstas zonas son muy buenas y resisten mejor de momento’ 

-Usted tiene confianza en los políticos, me refiero ahora que hacen tantos llamamientos para arrimar el hombro y salir adelante. 

‘La política es muy complicada y todo se produce de manera muy lenta. Antes Canarias funcionaba mejor que la Península, pero ahora estamos muy afectados sin observar que las cosas cambien a mejor’ 

-¿Qué fue de las tiendas de Málaga?

‘Nos mudamos a la calle San Miguel, en Torremolinos. No es la tienda original, pero sigue siendo una pequeña, modesta y dedicada a la joyería’ 

-¿La tiene por sentimentalismo? 

‘No. Cuando uno vive en Canarias siente en ocasiones que está cerrado, como atrapado. Así que es bueno tener una excusa pasa salir con alguna frecuencia’ 

-¿Cuántas tiendas tiene a día de hoy? 

‘Contando la que está en El Corte Inglés, dieciséis’ 

-¿Cómo una empresa como la suya, entra en el Corte Inglés? 

‘Llevábamos mucho tiempo buscando una buena ubicación en Santa Cruz. Cuando mirábamos por la Plaza de la Candelaria o la Calle San José, la gente nos decía que en la Calle Castillo había más gente. 

Cuando nos dirigíamos a la Calle del Castillo, nos decían que en la Calle del Pilar había más tiendas de calidad y cuando nos íbamos a buscar por ésta calle, nos comentaban que el futuro estaba en Tres de Mayo. 

Nunca hemos sabido cual es el mejor sitio de Santa Cruz, así que terminamos en el Corte Inglés con nuestra marca y la verdad es que estamos contentos’ 

 

 -¿Qué hobbies tiene? 

‘Salgo una vez por semana con unos amigos para jugar al Snooker, una especie de billar’ 

-Por cierto, es que tengo una gran curiosidad. Cuando se trabaja y vive con el lujo, a usted en el momento de un cumpleaños o celebración, ¿qué le regalan? Debe ser complicadísimo hacerlo. 

‘Eso dice mi mujer siempre. Pero soy una persona sencilla y me pongo contento si mi familia y amigos están felices. 

Y si me regalan un ramo de flores, estoy feliz porque la persona se acordó de mi cumpleaños. 

Me alegra más el detalle que el regalo’ 

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El empresario de origen hindú Shyam Aswani ocultó en una entrevista que le hizo el periodista Antonio Salazar los espacios públicos donde se asienta su centro comercial 

El empresario fabrica una ‘leyenda’ y obvia el papel decisivo del Ayuntamiento

EDDC.NET / Santa Cruz de Tenerife

La única manera de conocer al empresario de origen hindú Shyam Aswani es leer la entrevista que a este le hizo hace años el periodista Antonio Salazar en su libro La Fortuna de hacer Fortuna. 

Allí se pueden encontrar numerosos datos sobre este extraño y misterioso empresario, que de la mano de la marca Rolex ha cabalgado las olas de la fortuna, nunca mejor dicho, hasta el punto de codearse con los empresarios de fuste y solera del Sur de Tenerife y de toda la isla, además. 

Aunque el rechazo a su persona es brutal, no hay que ignorar que su presencia en el mundo de los productos de lujo ha marcado su trayectoria y ha permitido que en Adeje su centro comercial, sea toda una referencia y sobre todo, le proporcione numerosos beneficios.

Pero como todo, el lado oscuro de este empresario, que no sale, como es lógico, en esta entrevista, tiene mucho que ver con el otro Ayuntamiento de Adeje, con sus funcionarios y sus políticos jugando con lo que no deben y con su afán enfermizo de comprar negocios que estén pasándolo mal, algunos de los cuales le han permitido incluso dar el salto a Santa Cruz. 

La entrevista no tiene desperdicio. Esta es la parte que tiene que ver con el centro comercial Plaza del Duque, ese que tanto da de que hablar:

“-Y ahí nace el centro comercial Plaza del Duque.

“Pero que tiene una complicada historia, que estuvo a punto de frustrar el proyecto varias veces. Y una vez más, la suerte se alía con nosotros. Estaba en el Banco de Santander y llega Paolo Sarti, el dueño de los hoteles Anthelia, Bounganvilla y Torviscas. 

Me lo presenta el director de la entidad con el que yo me llevaba bien, tenía mucha confianza. Cuando se va Paolo me dice que está teniendo muchos problemas con sus hermanos y que, lamentablemente, no tienen solución. 

Tenían una pelea muy fuerte y la decisión que habían pactado era deshacerse de todas las propiedades para repartirse el dinero. Me comenta que está pidiendo 24.000 millones de pesetas (144 millones de euros) por todo el paquete. 

A pesar de habernos consolidado, de tener un buen negocio, de crecer y mirar el futuro con optimismo, esa cantidad superaba cualquier planteamiento razonable para nosotros. Se salía de mi cabeza, tanto que salí preguntándome cuántos ceros tendría esa cifra. 

Pero me fui con el coche a dar una vuelta por donde estaban sus propiedades. La verdad es que me llamó la atención la galería de tiendas que el Anthelia tenía. 

Así que, gracias a los buenos oficios  del director del banco, consigo reunirme con Paolo Sarti y le planteo que el mío no es un negocio hotelero, que estoy interesado solo en la segregación (de ser posible) de la galería comercial que da a la calle. 

“Me pregunta si estoy dispuesto a pagar una cantidad, le digo que sí y me pide unos días para ver como lo puede arreglar. Al poco tiempo, me dice que sí. Cuando estamos en la Notaría, firmando la operación, me comenta que la rotonda que está enfrente de la galería, un solar, también lo quiere vender. 

Coincide que está en Tenerife el decorador que hace los trabajos para mí, por entonces ya amigo mío. Se lo comento y me dice que sí, que me lance con los ojos cerrados. 

Le digo, Pallarés, no tengo dinero para eso. Su respuesta no la podré olvidar porque cree que para los buenos proyectos siempre hay que buscar el dinero... aunque sea robando. Una forma de decirme que lo comprase como fuese. Así que vuelvo para hablar con Sarti y le digo de qué cantidad estamos hablando. Lo primero que me advierte es que la rotonda no es toda suya, sino la mitad. 

“La otra parte es de los Entrecanales, de una duquesa de Madrid y así hasta 27 dueños. Me pide una cantidad y quedo en responderle. Ahora sí tengo que hablar con el banco, hago mis números y le digo a Paolo que no puedo llegar a la cantidad que me pedía. Me sugiere entonces que le haga una contraoferta. 

Lo hago sin mucho convencimiento porque creía que estaba fuera de mi alcance, aún así, necesitaba presentarla para saber que había hecho todo lo que estaba en mi mano y caso de no alcanzarlo, olvidarme definitivamente del asunto. Así que le ofrezco el 50% de lo que me había pedido. 

“El me dice, señor Aswani... Le comento que hasta ahí puedo llegar y que en la anterior negociación le pagué lo que me pidió. No me dijo 500 y yo pagué 499, pidió 500 y eso fue lo que pagué porque sabía que podía afrontar esa cantidad. No estaba en esa situación en ésta negociación, así que le ofrecí lo que creía podía pagar. Para mi sorpresa, él extiende su mano, me explica que ha de deshacerse de su patrimonio y que la única condición que pone, por tanto, es que se haga rápido. 

Dadas las buenas relaciones que tenía con mi banco, eso no fue un problema y cerramos el acuerdo. Una vez firmado esto, nos pusimos en contacto con Entrecanales, propietarios de una cuarta parte de la parcela. 

Los llamé para decirles que era el nuevo propietario y preguntarles por sus ideas respecto al futuro de esa propiedad compartida. Me comentan que no tienen nada decidido y me cuestionan sobre lo qué quiero hacer yo. Les digo que por mí, les compraría. 

Quedamos en hablar, tardaron un tiempo porque en una empresa grande estas cosas tienen un proceso y más si no tiene una gran importancia para ellos. Pero un día llaman, me piden una cantidad y les compré. No negociamos porque el dinero que pidieron me pareció justo. No siempre hay que hacerlo”.

Ni siquiera cuando uno ya se ha acostumbrado al haberlo hecho en la anterior operación.

‘Es una forma de proceder y yo soy así. Tenía ya el 75% de la parcela y ahora debía enfrentarme al resto y más cuando supieron que tenía ese porcentaje, porque lo cierto es que se pusieron durísimos. 

Dijeron que no querían vender ni hacer nada. Yo lo que quería era llegar a un acuerdo, si era de comprar, comprar. Pero no me iba a detener si la decisión era llegar a un acuerdo para asociarnos y hacer juntos el centro comercial. 

Me ocurrieron muchas cosas, por ejemplo, con Teresa Arrarte, una de las propietarias, con la que había intentado acercar posiciones incluso a través de Entrecanales. Ella es dueña de muchas cosas en el sur, incluso de una parcela hotelera enfrente del Hotel Jardines del Teide. 

Una señora de mucho dinero, con la que alcanzo un acuerdo para asociarnos y estando ante al Notario para firmar el contrato, me dice que no. Empieza a poner peros, cuestionando las calidades del Centro, que fueran las que yo decía que iban a ser, también planteando dudas sobre si el dinero a invertir era menos del que habíamos acordado. 

Yo intentaba argumentar ante cada cosa que decía, todo delante de Roberto Cutillas -Notario-, pero de repente sale de allí y dice que no. Se dirige a su coche y yo la alcanzo, le pregunto que es lo que pasa y ella me traslada su idea de que algo puede salir mal y que ya no quiere hacer el negocio. 

Mi reacción fue decirle que ella sabía que el Centro tendrá un valor extraordinario cuando se termine, pero no cedía. Mi desespero era tan grande que le hago una oferta loca. 

Le digo que le compro su parte a precio de local terminado. Me pregunta si hablo en serio, le digo que sí, pero que la oferta era en ese momento, no al día siguiente. Así que si quiere, que subamos al Notario y hagamos la compraventa, lo que hizo. 

Así es como consigo el 100% de la parcela, pagando a precio de oro la última parte pero no me arrepiento. Cuando se inauguró, enviamos invitaciones a todo el mundo pero ella no vino. En cierta ocasión, me la encontré por la calle y me comentó que le daba rabia haberme vendido la parcela”.

Un cuento de hadas. Lo bueno se lo estamos contando aquí. Y todavía quedan muchas cosas que contar, a pesar del ocultismo que rodea a todo esto en el Ayuntamiento de Adeje.

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El empresario de origen hindú Shyam Aswani excavó y vació un terreno de propiedad pública sin permiso alguno

El Ayuntamiento de Adeje desafectó el subsuelo de la glorieta de Playas del Duque

EDDC.NET / Santa Cruz de Tenerife

El Ayuntamiento de Adeje aprobó en su día la desafectación del subsuelo de la glorieta de Playas del Duque, con el fin de que dicho espacio pudiera ser ocupado para los accesos de los locales comerciales de ese centro comercial que ahora se levanta desafiante a la ley y que es obra del empresario de origen hindú Shyam Aswani, el cual, de manera inexplicable, ha podido aprovecharse del dominio público, sin rendir cuentas, sin que nadie le diga nada y de paso enriquecerse a costilla de todos los vecinos y vecinas del municipio.

Ya en su día, éste fue el asunto más polémico de una sesión plenaria, donde los ediles del Grupo Mixto se opusieron a la medida, argumentando que dicho espacio debía estar  reservado para el uso de los vecinos.

Además, se denunció que la empresa promotora del centro comercial que se edificó en el perímetro de la glorieta también ha excavado y vaciado el terreno de propiedad pública, a pesar de que, supuestamente, la administración no dio autorización para ello. Y sigan bailando. Hasta el día de hoy.
 

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Empresarios del sur de Tenerife denuncian al centro comercial Safari por presuntas obras ilegales

Los empresarios denunciarán al Safari por desobediencia en la Policía Nacional y no descartan denunciar al Ayuntamiento de Arona por prevaricación  

Hasta ocho denuncias por la vía administrativa ha presentado en el Ayuntamiento de Arona el abogado representante de un grupo de empresarios del sur de Tenerife pidiendo la paralización cautelar de unas obras en el centro comercial Safari, en la Milla de Oro, por ser presuntamente ilegales al no contar con licencia, supuestamente.

Según explica el letrado a Atlántico Hoy, los empresarios denuncian que estarían sufriendo una competencia desleal por parte del centro comercial Safari, puesto que las obras que está realizando presuntamente sin licencia implican el aumento de la volumetría de la superficie comercial del centro, logrando por ende más metros cuadrados para puntos de venta.

Asegura el abogado que las obras del centro, supuestamente sin licencia, vulnerarían el artículo 330.1 f) de la Ley del Suelo y los Espacios Protegidos de Canarias, que reza que están sujetas a licencia previa "las obras de ampliación de toda clase de construcciones, edificios e instalaciones existentes, así como las de modificación general de la fachada o el acristalamiento de terrazas existentes afectante al conjunto de la fachada".

Sin notificación

Según explica el abogado de los denunciantes, las obras se localizan tanto en la azotea como en los pasillos interiores del centro comercial. Estas últimas habrían sido precintadas por el Ayuntamiento de Arona, destaca, aunque desconoce el motivo del precinto ya que, pese a ser parte del procedimiento, el consistorio no le ha notificado la razón del precinto ni le ha dado acceso al expediente.

Por esta razón, el letrado señala que el grupo de empresarios denunciante no descarta acudir a la vía penal por un presunto delito de prevaricación por parte del consistorio, ya que insiste en que Arona debería informarles como interesados del estado de sus denuncias en la vía administrativa, precintar de forma cautelar todas las obras, iniciar un proceso sancionador en caso de apreciarse algún ilícito y demoler las obras que no sean legalizables, en caso de haberlas.

Denuncia por desobediencia

El abogado de los empresarios denunciantes recalca a Atlántico Hoy que las obras en la azotea del centro comercial Safari han continuado, ya que no han sido precintadas como las de la planta baja, a pesar de que, siempre según su denuncia, carecen de licencia. Según imágenes que han tomado los denunciantes con un dron, el centro comercial habría presuntamente incrementado de edificabilidad de ocupación en la terraza donde se encuentra el restaurante Bianco.

Este martes, la Policía Local de Arona habría acudido al centro comercial a requerimiento de la parte denunciante para inspeccionar el precinto, debido a las sospechas de los demandantes de que se estarían continuando las obras en los pasillos interiores pese a haber sido precintadas.

Según explica el abogado de los denunciantes, próximamente interpondrá una denuncia ante la Policía Nacional para que se investigue por la vía penal un presunto delito de desobediencia, pues considera probado tras la actuación de la Policía Local que el centro comercial habría continuado trabajando en la zona pese a la prohibición cautelar.

La respuesta de los propietarios

Atlántico Hoy ha consultado sobre los hechos al Ayuntamiento de Arona como al centro comercial Safari, propiedad de la mercantil Atimos Canaria SL, del empresario indio Shyam Aswani. El consistorio no ha respondido, pero sí lo ha hecho el centro, en una extensa respuesta que se reproduce a continuación:

"En relación con las informaciones difundidas sobre determinadas actuaciones en el Centro Comercial Safari Shopping Center, la entidad titular del Centro Comercial, ATIMOS CANARIA, S.L.U., desea manifestar lo siguiente:

>Tras varias visitas de la Policía Local motivadas por denuncias sobre las obras que se estaban ejecutando en el Centro Comercial, el Ayuntamiento de Arona dictó el 20 de marzo de 2026 una resolución acordando la suspensión y el precinto de las obras. El Centro Comercial Safari ha impugnado dicha resolución en vía administrativa al considerar que las obras afectadas cuentan con la preceptiva cobertura urbanística y que el precinto alcanzó también a trabajos no incluidos en la propia resolución.

>La controversia sobre el título habilitante y sobre el alcance de la medida municipal se encuentra actualmente pendiente de resolución en vía administrativa y, en su caso, jurisdiccional. Por ello, cualquier información que se difunda sobre este asunto debe reflejar que se trata de una cuestión controvertida y no de una ilegalidad firme o definitivamente establecida.

>El Centro Comercial Safari ha mantenido en todo momento una actitud de plena colaboración con la Policía Local y con el Ayuntamiento de Arona, facilitando la documentación requerida y ejerciendo su derecho de defensa por las vías legalmente previstas.

>Este proyecto de modernización del Centro Comercial Safari está orientado a mejorar la oferta comercial y de ocio del complejo, con el consiguiente impacto positivo en la actividad económica y el empleo de la zona.

>El Centro Comercial Safari reafirma su compromiso con el cumplimiento de la legalidad y se reserva cuantas acciones le correspondan frente a la difusión de informaciones inexactas o que presenten como resuelto o acreditado un asunto que continúa pendiente de decisión por las vías legales oportunas".

La familia Aswani es también propietaria de otros centros comerciales como el Plaza del Duque de Adeje o el Nivaria de Santa Cruz de Tenerife. Además, son los propietarios de Ideal Joyeros, cadena de boutiques de relojes de lujo en Canarias y Marbella. 

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