lunes, 3 de agosto de 2026

What the Ceuta crisis tells us about Spain’s relationship with Morocco

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Todo lo que nos enseña la crisis de Ceuta sobre la relación de España con Marruecos

La marea humana que ha llenado las calles de Ceuta ha visibilizado 

una crisis logísticacon el reto de atender las necesidades inmediatas de decenas de miles de personas en una ciudad de limitados recursos–; 

migratoriaante la necesidad de gestionar su situación administrativa y los muy probables retornos sin salirse del marco legal y sin afectar a sus derechos básicos– 

y de seguridadtanto en materia de orden público en una ciudad de poco más de 80.000 habitantes como de seguridad nacional, especialmente en relación con el control de fronteras–.

What the Ceuta crisis tells us about Spain’s relationship with Morocco

The sea of people that has filled the streets of Ceuta has highlighted 

a logistical crisiswith the challenge of meeting the immediate needs of tens of thousands of people in a city with limited resources –; 

a migration crisis given the need to manage their administrative status and the highly likely returns without stepping outside the legal framework and without affecting their basic rights – 

and a security crisis both in terms of public order in a city of just over 80,000 inhabitants and national security, particularly in relation to border control.

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Lo primero que nos enseña esta crisis es que, en contra del discurso oficial que maneja el Gobierno español, Marruecos no es un país amigo. Como cualquier otro país del planeta, Marruecos tiene intereses y está decidido a emplear todos los medios a su alcance para defenderlos.

The first thing this crisis teaches us is that, contrary to the official line put forward by the Spanish Government, Morocco is not a friendly country. Like any other country on the planet, Morocco has its own interests and is determined to use every means at its disposal to defend them.

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En este caso, el interés de Rabat es cumplir su sueño de integrar a Ceuta, entre otros territorios españoles, bajo su soberanía, y uno de sus principales instrumentos es su propia población, de la que manipula vergonzosamente sus carencias y sus expectativas. Eso explica, una vez descartada la opción militar de un asalto por la fuerza, la activación de una “estrategia en la zona gris”, tal como figura desde hace años en los manuales al uso.

In this case, Rabat’s aim is to fulfil its dream of bringing Ceuta, amongst other Spanish territories, under its sovereignty, and one of its main tools is its own population, whose hardships and expectations it shamelessly exploits. This explains – once the military option of a forceful assault has been ruled out – the implementation of a ‘grey-zone strategy’, as has been outlined in standard manuals for years.

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Una estrategia que se traduce en acciones que, individualmente consideradas, quedan por debajo de lo que cabría entender como un casus belli (motivo por el que comienza una guerra), pero que tienen una clara intencionalidad de provocar un cambio radical de la situación de partida, sin tener que recurrir a las armas.

This strategy translates into actions which, when considered individually, fall short of what might be understood as a casus belli (a cause for war), but which are clearly intended to bring about a radical change in the initial situation, without having to resort to arms.

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Marruecos lleva años desarrollando esa estrategia –es inevitable recordar la Marcha Verde, en la que movilizó a centenares de miles de civiles marroquíes hacia el Sahara Occidental, calculando (acertadamente) que España no se atrevería a frenarlos con su ejército–.

Morocco has been pursuing this strategy for years – one cannot help but recall the Green March, in which it mobilised hundreds of thousands of Moroccan civilians towards Western Sahara, calculating (correctly) that Spain would not dare to stop them with its army.

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La crisis también nos muestra que el rey Mohamed VI no tiene reparo alguno en mostrar al mundo la pésima situación en la que viven millones de sus súbditos (más que ciudadanos). La supuesta estabilidad y progreso del país, en los que ha puesto tanto énfasis en su reciente discurso de conmemoración de su acceso al trono, quedan de inmediato cuestionados con esas imágenes de descontrol fronterizo y de unos marroquíes que demuestran con su acción lo poco que ya esperan de sus gobernantes.

The crisis also shows us that King Mohammed VI has no qualms whatsoever about revealing to the world the appalling conditions in which millions of his subjects (rather than citizens) live. The country’s supposed stability and progress – on which he placed such emphasis in his recent speech commemorating his accession to the throne – are immediately called into question by these images of chaos at the border and of Moroccans who, through their actions, demonstrate just how little they now expect from their rulers.

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Muy negativas tienen que ser sus condiciones de vida para que se arriesguen de ese modo –mientras sigue aumentando el número de quienes han muerto en el intento de llegar a donde creen (infundadamente) que todos sus problemas se van a resolver–.

Their living conditions must be extremely dire for them to take such risks – whilst the number of those who have died trying to reach the place where they (unfoundedly) believe all their problems will be solved continues to rise.

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En esa misma línea, tampoco es creíble la insistencia de distintos responsables gubernamentales españoles en la “plena colaboración” prestada en todo momento por Marruecos para solucionar el problema de lo que, autoengañándose, se quiere hacer pasar por movimientos espontáneos de población próxima a la frontera y de la acción de las mafias locales que trafican con personas.

In the same vein, the insistence by various Spanish government officials on the ‘full cooperation’ provided at all times by Morocco to resolve the problem of what, in a self-deceptive manner, is being passed off as spontaneous movements of people near the border and the activities of local human-trafficking syndicates is equally implausible.

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Nada de estas proporciones ocurre en un país tan autoritario y represor de cualquier tipo de disidencia sin que responda a una decisión política que busca volver a demostrar (como sucedió en 2021) quién tiene, no solo la sartén, sino también el mango en su mano. 

Y que, una vez desencadenada la crisis, Rabat se apresure a desplegar medios y colaborar con Madrid no es más que una señal adicional del nivel de control sobre una dinámica en la que el régimen marroquí es un consumado experto.

Nothing on this scale occurs in a country so authoritarian and repressive of any form of dissent without it being the result of a political decision aimed at demonstrating once again (as happened in 2021) who holds not only the frying pan but also the handle. 

And the fact that, once the crisis has been triggered, Rabat rushes to deploy resources and cooperate with Madrid is nothing more than a further sign of the level of control it exercises over a dynamic in which the Moroccan regime is a consummate expert.

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Todo eso muestra, asimismo, el fracaso del esquema ideado por los sucesivos Gobiernos españoles para evitar los sustos que Marruecos nos proporciona regularmente. Ni el pleno alineamiento con la tesis soberanista marroquí respecto al Sahara Occidental, ni las condecoraciones a altos responsables de la seguridad del reino (los mismos que algo tendrán que ver con el espionaje telefónico al que ha sido sometido el propio presidente del Gobierno español), ni el extremo cuidado en no alimentar sus suspicacias (renunciando incluso a que el personal de refuerzo de Frontex esté presente en la zona fronteriza) han servido para evitar la repetición a mayor escala de lo sufrido hace cinco años.

All of this also highlights the failure of the strategy devised by successive Spanish governments to avoid the shocks that Morocco regularly inflicts upon us. Neither full alignment with Morocco’s sovereignist position on Western Sahara, nor the honours bestowed upon senior security officials of the kingdom (the very same officials who must have had something to do with the telephone tapping to which the Spanish Prime Minister himself has been subjected), nor the extreme care taken not to fuel their suspicions (even going so far as to forego the presence of Frontex reinforcement personnel in the border area) have succeeded in preventing a repeat, on a larger scale, of what we endured five years ago.

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Tampoco parecen haber sido muy útiles los servicios de Inteligencia españoles: a pesar de que en la primera mitad del año la entrada de irregulares había aumentado un 150% respecto al mismo periodo del año anterior, no han sido capaces de detectar lo que se venía preparando.

Nor do the Spanish intelligence services appear to have been of much use: despite the fact that in the first half of the year the number of irregular migrants entering the country had risen by 150 per cent compared with the same period the previous year, they were unable to detect what was in the pipeline.

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En definitiva, da igual si esta nueva crisis es la respuesta marroquí a la reciente visita del jefe de gobierno español a Argel o si busca forzar la aceptación española de que la final del Mundial de fútbol se celebre dentro de cuatro años en Casablanca. Lo que deja en claro es tanto la voluntad de Rabat de mantener el rumbo soberanista (más aún al saberse respaldado por Washington y Tel Aviv), como la incapacidad española para neutralizar esa estrategia en la zona gris.

Ultimately, it makes no difference whether this new crisis is Morocco’s response to the Spanish head of government’s recent visit to Algiers or whether it seeks to force Spain to accept that the World Cup final will be held in Casablanca in four years’ time. What it makes clear is both Rabat’s determination to maintain its sovereignist course (all the more so now that it knows it has the backing of Washington and Tel Aviv), and Spain’s inability to counter that strategy in the grey area.

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Seguimos atrapados en un esquema que no ha servido para garantizar una relación bilateral mutuamente fructífera y que –como demuestra la reacción inicial de nuestros socios, con Italia y Finlandia en primera línea– tampoco consigue alinear a los Veintisiete –con toda la potencialidad presupuestaria, comercial y diplomática que atesoran– para dejar suficientemente claro quién tiene realmente la sartén en su poder.

We remain trapped in a framework that has failed to ensure a mutually fruitful bilateral relationship and which – as demonstrated by the initial reaction of our partners, with Italy and Finland at the forefront – also fails to rally the EU-27 – with all the budgetary, commercial and diplomatic potential they possess – to make it sufficiently clear who really holds the upper hand.

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La ciudad autónoma de Ceuta vive una situación de extrema tensión en los alrededores del Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI).

Cientos de personas que lograron cruzar la frontera recientemente se agolpan ahora en las inmediaciones del recinto, el cual se encuentra muy por encima de las 512 plazas que dispone.

La desesperación es palpable entre quienes no han conseguido registrarse y se ven obligados a deambular por el monte colindante o las playas cercanas, mientras la Policía Nacional intenta mantener el orden en los accesos.

La falta de suministros básicos es la principal preocupación de los migrantes que esperan una oportunidad para obtener una cama y comida diaria. 

Un ciudadano marroquí, sentado sobre unas rocas cerca de la carretera que conduce al centro, resume la angustia del colectivo: «Amigo, pan, leche, galletas, por favor, hermano. Llevamos tres días sin comer».

A pesar de los esfuerzos policiales por despejar la entrada, el bosque y las laderas están llenas de jóvenes de diversas nacionalidades, incluyendo argelinos, sudaneses, malienses, afganos y palestinos. 

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SOLUCIONES

Entiendo que la primera solución es facilitar a aquellos que lo deseen el regreso a sus lugares de origen mediante transporte y víveres.

Para el resto que se empeñe en permanecer en Ceuta aunque suene inhumano endurecer las medidas de movilidad para que no perturben la vida de los ciudadanos.

Tramitar de urgencia una modificación de la ley de extranjería y en paralelo romper las relaciones diplomáticas con Marruecos.

Proceder a la expulsión de los marroquíes en situación irregular o con antecedentes delictivos que haya en la península, si no se puede a su país donde se pueda, según el modelo que puso en marcha la Italia de Giorgia Meloni.

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Roma lleva enviando a los migrantes que no quiere desde hace años a centros construidos en Albania, conocidos como los de la vergüenza. 

El 'modelo Meloni' se impone en la UE pese al 'no' de España: los 27 podrán mandar migrantes a terceros países a los que pagarán por ello.

A partir de ahora, el resto de países europeos van a poder hacer lo mismo. Cualquier persona que llegue a nuestras fronteras podrá ser enviado a un tercer país de fuera de la Unión Europea. 

Ese país cobrará por quedárselos y cómo los trate —o los maltrate— será su problema.
Cualquier país que no quiera asumir migrantes de otro Estado miembro puede pagar y listo. Y lo han llamado "solidaridad".

España se opone a este modelo, pero la ley es obligatoria para los 27. Esto no quiere decir que este Gobierno esté obligado a enviar migrantes a terceros países, pero si llega otro podrá hacerlo sin ningún problema. 

El ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska, ya transmitió sus "serias dudas" sobre la "legalidad y proporcionalidad" de esta medida en la reunión del Consejo de Ministros de Interior que se celebró el pasado 4 de junio en Luxemburgo.

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